lunes, 15 de enero de 2007

¿Se puede jugar siempre fuera de casa?

Si yo fuera Enrique Cerezo o Migel Ángel Gil Marín, solicitaría a la RFEF que los veinte partidos que restan por jugar al Atlético de Madrid esta temporada en Liga se disputasen fuera de casa. Y, a poder ser, también los de las eliminatorias de Copa que le queden por disputar. El aficionado atlético, pese a no poder ver a su equipo en el Calderón, estaría encantado y los rivales, supongo que también. O no, quien sabe.

Porque, como ya he comentado en varias ocasiones, el Atleti de esta año parece un equipo completamente diferente en casa que fuera: en casa es un equipo deslabazado, lento, nervioso, timorato, que no sabe qué hacer con la pelota. Fuera de casa, es un equipo que presiona, que lucha, con seguridad en sí mismo, que sale muy rápido a la contra, que sabe qué hacer con la pelota cuando la tiene y, sobre todo, que define.

El partido de ayer ante el Celta fue la demostración perfecta de esto que digo: desde el primer minuto, se salió a por el partido y, en una hora, ya habimos metido tres goles (Torres, Torres y el Kun, en otro invento de Torres) y generado más ocasiones que en todo el año en el Calderón.

Pero, desgraciada y comprensiblemente, con el marcador resuelto, llegó el momento de pensar en el trascendental partido del miércoles en Pamplona. Y Aguirre sacó a Mista por Torres. Un Torres que no es que haya vuelto porque nunca se ha ido pero que está en un estado de forma excelente, un Torres que marca y que asiste, un Torres que desborda con mucha facilidad, un Torres que ha descubierto en las bandas un filón a explotar y un Torres al que ayer, en caliente, debió sentarle mal el cambio. Decía yo (aquí y aquí) que no veía a Fernando contento esta temporada. Y no le veía, hasta ayer: ayer disfrutó como el niño que es en un campo de fútbol. Y estoy seguro de que le dolió el cambio porque debía ver muy cerca su primer hat-trick en Primera. Pero lo del miércoles son palabras mayores: necesitamos a todo el equipo fresco pero, sobre todo, a los dos de arriba.

Y, ya cambiado Torres, entró Costinha por Agüero. Este cambio, cuando se va ganando fuera, gusta mucho a Aguirre. A mí, personalmente, no me gusta nada. Pero pese al gol del Celta, la cosa salió bien y el Atleti manejó el resto del partido sin mayores apuros.

El mejicano, en rueda de prensa, de quejaba del conformismo del equipo en los últimos minutos y de que se había metido demasiado atrás: ¿y no será que lo mete él mismo con sus cambios?

1 comentario:

Jigen dijo...

si es que, como pongo en el blog de borja, porque coño no jugaremos asi en el resto de partidos?

porque ya no se puede decir que es que matemos a la contra, ayer dominabamos