jueves, 30 de noviembre de 2006

Maquetar la historia, por Victor Hegelman

Tras la entrevista publicada hace unas semanas (podéis leer aquí la primera y la segunda parte), traigo hoy a este blog un artículo de Victor Hegelman. El autor de Más allá de Orión escribe sobre aquellos empeñados en modificar la Historia (nótese la mayúscula) para adaptarla a su verdad.

Maquetar la historia

El sueño de la razón produce monstruos (Francisco de Goya y Lucientes).

En el pasado mes de mayo tuve el honor de dar una conferencia en el madrileño Casino de la calle Alcalá. Allí, ante los miembros de una prestigiosa asociación, hablé aproximadamente durante una hora sobre los orígenes del fútbol en la ciudad de Madrid. Al finalizar la ponencia, uno de los miembros más ilustres del club, un anciano que rondaba los noventa años, experto y reputado anticuario, así como mejor conocedor español actual sobre los tesoros del Museo del Prado, se acercó a mí y con aire confidencial me dijo: “Usted sabrá mucho sobre el fútbol madrileño en tiempos de Maricastaña, pero lo que no sabe es que el Atlético de Madrid debería haber bajado a Segunda tras la guerra y sin embargo le mantuvo Franco en Primera”.

Estaba de suerte. Me estaba hablando sobre mi tema, sobre una historia de la que me he hartado a leer. Amablemente y con el respeto que me merecía el interlocutor me apresté a contarle la verdad de la situación, que el Atlético Aviación jugó en Primera por la excedencia concedida al Oviedo, con Buenavista destruido, que volvería a Primera un año después, y que, con esta renuncia, el legítimo derecho deportivo a jugar en Primera correspondía al Atleti, mejor clasificado de los descendidos en el 36, y que el único que cedió su derecho fue precisamente el Atleti (entonces Athletic), accediendo a jugar una promoción de permanencia-ascenso ante Osasuna cuyo único mérito estribaba en los servicios prestados por el pueblo navarro al bando nacional en la Guerra Civil, es decir, motivos políticos y bélicos frente a los legítimos deportivos de los atléticos. Y después me adorné citando jugadores y goles de aquel partido de promoción. Pero el buen señor insistía, y me dijo que al Oviedo lo bajaron en castigo “por la revolución de Asturias años antes”, a lo que le contesté, que el Oviedo no descendió, sencillamente, sin jugadores ni estadio, “descansó” en la 39/40, guardándosele la plaza en Primera para la temporada siguiente, en la que volvió sin problemas a la máxima categoría. El ilustre anticuario me escuchaba atento. No puso ni un pero ni un reproche, sin embargo, al terminar mi “discurso” me dijo: “Tú no vivías entonces y yo sí. Y al Atleti le dejó Franco en Primera y me da igual lo que digan los libros”. Y ahí me dejó, con un palmo de narices.

Con indulgencia observé como se alejaba. Son casi noventa años y esta historia, aun sin fundamento, seguro que le ha dado mucha cancha en más de una tertulia futbolera. ¿Qué más da si es verdad o no cuando la gente quiere escucharla?

Parece que viene de antiguo pero lo cierto es que el Atlético Aviación se ha convertido aun más en la actualidad en un arma arrojadiza para aquellos que, acostumbrados a escuchar asociaciones más o menos fundadas entre el franquismo y las camisetas blancas, ven en aquel apellido “Aviación” la excusa perfecta para levantar su dedo acusador y, digamos, “desviar la atención histórica”.

Y es que son muchas las tonterías que he escuchado sobre el equipo aviador y su condición de “equipo del gobierno” que le llevó a ganar las dos ligas siguientes a la contienda civil. La última idiotez es buena, de las mejores que he oído.

Preguntaba alguien al viento de la blogosfera lo siguiente: ¿Cuál era el único equipo que viajaba en aviones, y del ejército, después de la Guerra Civil??? El tono de la cuestión entiendo que pretendía ser de sorna, descalificatorio, hiriente si cabe, pero también a su vez era vanidoso, como pronunciado por el que sabe algo que nadie espera, el descubrimiento de la pólvora ante un atónito auditorio. Evidentemente la respuesta sugerida, para no variar, era el Atlético Aviación.

Pues bien, contestemos y argumentemos después de consultar libros y voces autorizadas, y abundemos en la evangélica misión de enseñar al que no sabe. Después de la Guerra Civil Española (la del 36) el ejército español carecía de aviones de pasajeros. Lo más cercano que podía existir entonces eran las llamadas “estafetas” de Correos (aviones de transporte en realidad), las cuales podían transportar a la vez varios soldados con comodidades prácticamente nulas, pero difícilmente a la plantilla de un equipo con su correspondiente cuerpo técnico y, en su caso, directivo. Viajar en avión militar en esas condiciones por tanto hubiera sido más un castigo que un beneficio por la falta de espacio y comodidad. Además, ¿cuántos aeropuertos civiles o militares quedaban cerca de los estadios de Primera en esos años? A veces hubiera sido necesario hacer más de dos horas adicionales en autobús desde el estadio, y eso cuando existía una pista de aterrizaje cercana. Vamos, que lo de los aviones transportando al Atleti en sus desplazamientos es una soberana memez, una invención estúpida y con un respaldo histórico nulo.

El Atlético Aviación viajaba, según palabras del defensa Aparicio, en “un cómodo autobús de la Aviación… y la gasolina no nos costaba”, lo cual no era un beneficio baladí en una época en la que los equipos muchas veces viajaban como podían (en tren, en varios autos…). Estos problemas de transporte, en cualquier caso, no los tenían clubes potentes como el Valencia, el Athletic, el Barcelona o el Madrid, que, ellos sí, viajaban con unas comodidades semejantes a los aviadores.

Pero volvamos a la realidad del momento actual, de los comentaristas y opinadotes gratuitos. ¿Cuál es la diferencia entre el venerable anciano del Casino y el indocumentado preguntador sobre aviones? El primero está mayor. Así se lo han contado y ya ha visto demasiadas cosas en la vida como para profundizar en nada más, y menos en algo tan insustancial y fofo como el fútbol. ¿Para qué?

El segundo no piensa, no lee, no se informa. Ni siquiera ha oído campanas. Sólo ha visto al vecino de alguien que dice haberlas escuchado de lejos y sin embargo se lanza a hacer afirmaciones categóricas, tratando de plantar una absurda falacia en el abonado terreno de la ignorancia general. ¿Que se llamaba Aviación? Pues ya está, viajaba en aviones militares. Y ni siquiera repara en la existencia de aviones habilitados a tal fin. Pero oye, tan pancho. Hasta se llegará a creer su propia idiotez.

“Toda mentira, a fuerza de ser repetida, acaba por convertirse en verdad”. Siempre he oído que esta frase (o algo parecido) era de Goebbels, pero Salazar se la atribuye a Lenin, y si don Bernardo lo dice…

Da igual el origen, pues la catadura moral de los personajes es tal para cual. Lo cierto es que la sentencia no deja de cobrar actualidad en cada día que pasa. Ya no basta con manipular el presente, sino que hay que redefinir y adaptar el futuro a las necesidades del pensamiento único. No interesa investigar los hechos, sino crearlos y repetirlos hasta la náusea, sin descanso, convertirlos en una nueva e interesada verdad oficial, y si a alguien se le ocurre venir con datos, molestarse en leer, investigar, y rebatir la nueva verdad oficial, la que tantos quieren leer, se le insulta y descalifica, a ver si desiste, si deja de molestar, de “inventarse” cosas que no interesan. Y lo conseguirán. Conseguirán molestar, aburrir a las voces discordantes, que acabarán sin ganas de hablar, de decir nada, de investigar, de leer. Al final será mejor olvidarlo todo.

Victor Hegelman.

PD. Para el que le interese, estos son los artículos publicados en Más allá de Orión sobre el Atlético Aviación:

http://mas-alla-de-orion.blogspot.com/2006/01/las-mentiras-sobre-el-atltico-aviacin.html

http://mas-alla-de-orion.blogspot.com/2006/01/las-mentiras-sobre-el-atltico-aviacin_25.html

http://mas-alla-de-orion.blogspot.com/2006/02/las-mentiras-sobre-el-atltico-aviacin.html

http://mas-alla-de-orion.blogspot.com/2006/02/las-mentiras-sobre-el-atltico-aviacin_22.html

8 comentarios:

Roman dijo...

Genial Hegelman. Se le echa de menos.

Anónimo dijo...

Grande Victor.

Un saludo desde Talavera.

Pablo G. dijo...

“Toda mentira, a fuerza de ser repetida, acaba por convertirse en verdad”
Con esto está todo dicho

Anónimo dijo...

¿Y qué me dice de Bernabeu, es verdad que era un estraperlista?.

Victor Hegelman dijo...

Lo de Bernabéu y el estraperlo no está demostrado así que es mejor no afirmarlo. Bernabéu era un hombre de fuertes convicciones políticas de derechas, perseguido durante la guerra por las chekas de Madrid, huído con mucho riesgo para su vida a Francia y regresado para alistarse voluntario con más de 40 tacos en el ejército nacional.

En su vuelta a Madrid tras la guerra tenía buenos amigos y contactos en el gobierno franquista, pero de ahí a afirmar que se beneficiase del estraperlo va un trecho, y a demás, no creo que se pueda demostrar.

Saludos.

Anónimo dijo...

Excelente artículo. Enhorabuena.

Raúl dijo...

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Rick dijo...

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