Se que está (casi) hecho, que sólo un milagro podría cambiar la situación. Pero desde la angustia y la desesperación que invaden ahora mismo mi corazón rojiblanco me atrevo a gritar las cuatro palabras que sirven de título a este post, en la esperanza o en el deseo de que, mientras Fernando no diga que se marcha, todavía quedará algo a lo que agarrarse.
martes, 3 de julio de 2007
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1 comentario:
Se fue, lo siento por los que amamos el fútbol en este país y sobretodo por vosotros los atléticos.
Saludos
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