martes, 11 de septiembre de 2007

Sobre Motta y Luccin

No quisiera que pasase más tiempo sin dejar en este blog mi opinión sobre la marcha de Luccin al Zaragoza y el fichaje de Thiago Motta por el Atleti. Desde mi punto de vista, una muestra más de lo malos (o lo golfos) que son nuestros dirigentes.

Para que nadie me pueda considerar tendencioso, diré antes de nada, que Motta me parece un gran jugador, un jugador que plasma perfectamente en el campo sus dos orígenes: la técnica brasileña y la competitividad y la lucha (y, en cierto modo, las malas artes) del fútbol italiano. Aunque es cierto que fue por necesidades del guión, en el Barça de los últimos años, hemos visto mucho más al Motta “italiano” que al “brasileño”. Pero en definitiva, me parece un jugador muy aprovechable, con una notable calidad técnica, que aporta equilibrio y con una buena capacidad para dar un primer pase en el juego de ataque de un equipo con todo lo cual puede aportar bastante al juego del Atlético de Madrid. Los dos únicas pegas que le pongo son su excesiva fragilidad – en los últimos años ha sido un futbolista “de cristal” – y que esa competitividad demasiadas veces se transforma en dureza.

Lo que se me escapa completamente es cómo se ha gestado su fichaje y, sobre todo, que ha sido, en resumidas cuentas, el enésimo “cambio de cromos” de esta directiva. Tenemos a Luccin, también un buen jugador, que desempeña la misma labor en el terreno de juego y que llevaba ya tres años en el club. Un profesional intachable en lo que se refiere a su vida privada (al contrario de lo que cuentan algunos de Motta) al lo único que se le puede echar en cara es que también perdía los papeles y empleaba malas artes con más frecuencia de la estrictamente necesaria. Un jugador que, francamente, no creo que sea muy inferior a Motta.

Y vendemos a Luccin al Zaragoza, a priori un rival para los puestos que dan acceso Europa por 2.8 millones de euros, cantidad ridícula, sobre todo, si tenemos en cuenta que hemos vendido a Galletti por 2.5 millones. Y traemos para sustituirlo a un jugador que sólo viene (de momento) un año y que el año que viene es libre para negociar con quien quiera.

Creo que el “negocio” es nefasto para el club. Supongo que será maravilloso para sus gestores.

2 comentarios:

fernando dijo...

Económicamente, es un negocio ruinoso. Como muchos otros de los últimos años.

Deportivamente, resulta una incógnita. Ya se veré si Motta viene a jugar o a pasar el año.

un abrazo

ruben dijo...

Yo realmente califico las dos operaciones de positivas a simple vista. Me explico:

Vender a Luccin, bien porque su rendimiento dejaba mucho que desear. Además es un jugador muy desequlibrado (en cuanto a mentalidad) y no se invloucró en el proyecto rojiblanco.

Fichar a Motta. Es uná incógnita, pero a su favor juegan su juventud, con lo cual tiene mucho margen de mejora y que parece que viene motivado. Si es así, el Atlético habrá ganado en el cambio. si no, se quedará como estaba.

Un abrazo! Te he linkeado.