lunes, 9 de abril de 2007

No me gusta ganar así

No me gusta ganar con un gol de aquellos que, aunque legal a todos luces, podríamos discutir bastante acerca de su ética. Y no me gusta ganar defendiendo, con nueve jugadores, un mísero gol. Pero así ganamos ayer. Y eso nos permite mantener nuestra posición de UEFA, aunque sea presionados por equipos de brillante historial. Y eso nos permite, más por la corta distancia que por nuestro juego, seguir con opciones de Champions.

Y es que sobre el gol de ayer podríamos estar horas discutiendo. Dicen que ni Agüero ni Pablo ni Eller vieron al Guille Franco tendido sobre la línea. Pues mira que me extraña. Pero, suponiendo que lo hubiesen visto, ¿deberían haber tirado fuera la pelota para que el rival fuese atendido? Pues no estoy seguro. Hablan algunos de que se debería haber echado fuera el balón en aras del fair play. ¿Alguien sabe explicarme, en un mundo tan profesionalizado y mercantilizado, qué es eso del fair play? En el caso que nos ocupa, hay numerosas voces que claman diciendo que, por ética, debería haberse interrumpido el juego. Si alguno de los atléticos hubiese echado el balón fuera, no menos voces hubiesen clamado reclamando aquello de que “el fútbol es para los listos”. En fin, que no seré yo el que se atreva a tomar partido por una u otra postura. De igual forma, no me atreveré a criticar la contraria.

Lo que sí que tengo claro es que, sobre este tipo de jugadas y las lesiones fingidas (o no) debería tomarse un criterio. Las voces más autorizadas dicen que debe ser el árbitro quien decida si el juego debe pararse o no. Puede que esa sea la solución menos mala pero uno le ve dos problemas fundamentales:

  • Al margen del resto de sus atribuciones durante la disputa de los choques, ¿pueden los árbitros estar pendientes y tienen criterio para juzgar si una lesión es grave o no?
  • ¿De verdad que alguien se cree que, diga lo que diga el árbitro, los jugadores no van a seguir recriminando a su rival que no eche la pelota fuera en determinadas circunstancias?


El caso es que el gol subió al marcador y significó la victoria del Atlético. Un Atlético que, a mi juicio, no hizo un mal partido. Atacó razonablemente bien cuando hubo de hacerlo y, cuando Aguirre decidió que era hora de defender ese enorme botín que era un gol (Costinha por Agüero y Pernía por Jurado), defendió de forma muy ordenada hasta el punto de que los pocos agobios que pasamos los atléticos vinieron más motivados por una ansiedad anticipatoria por experiencias previas que por el juego y las ocasiones del Villareal.

Mención especial merecen a mi juicio tres jugadores: Gabi, tantas veces criticado, hizo un partido más que notable (¿será que este chico necesitaba varios partidos seguidos? En Zaragoza lo sabremos a seis millones de euros la unidad); Eller se consolida en el centro de la zaga y no sólo parece haber superado sus problemas de colocación y coordinación con sus compañeros, sino que, en ataque, apunta cosas bastante interesantes como el hecho de que, a la hora de rematar, no pone la cabeza sino que ataca la pelota; y Perea que, dada su velocidad, uno tiene la impresión de que rinde mucho más en el lateral que de central.

En consecuencia y a pesar de todos los pesares, ganamos. Y eso nos permite situarnos a tres puntos de Zaragoza y Valencia (cuarto y quinto, respectivamente), esos equipos que, según todos los críticos, “están mucho más hechos, tienen mucho más empaque y ofrecen mejores sensaciones”. Y todo eso es verdad pero no es menos cierto que los números están ahí.

Y que nadie se me olvide de que, al menos en teoría, el calendario es mucho más asequible para el Atlético que para los cuatro que le preceden que, antes de finalizar la Liga, deberán afrontar esa fase del calendario compuesta por los enfrentamientos con Racing, Sevilla, Athletic, Valencia, Real Madrid y Recreativo.

Y, por cierto, que tampoco nadie se olvide que Fernando Torres, con sus cuatro penaltis fallados en la temporada, el último de ellos ayer, está a sólo dos goles de esos nombrados por todos como los, sin duda, mejores delanteros españoles del momento.

Publicado en: www.rafanomejodas.info

4 comentarios:

Victor Hegelman dijo...

Pues que quieres que te diga. Que como siempre tiro de memoria y datos (vaya costumbre más mala) y me acuerdo del año pasado cuando Capdevilla despanzurró a Valera de un cabezazo y marcó aprovechándose de que el rojiblanco se retorcía en el suelo con la ceja abierta. Y no recuerdo que salieran los tanques a la calle criminalizando al fino lateral de Riazor. Y a Salgado siguiendo la jugada ante la Roma mientras un central grana estaba lesionado en el punto de penalti y dando origen al gol del empate. Y no, mira, no recuerdo la indignación de la prensa. Y a Rául haciendo falta a Sergio Aragoneses y habilitando para que Helguera marcase en fuera de juego, y no, no recuerdo a los jugadores blancos pidiendo al árbitro que lo anulase. Y este año el Valencia le marcó al Getafe mientras Casquero éstanba tendido en el césped. Pero no, no causó tanto revuelo el temita. Y muchos años atrás recuerdo a Quini en la final de copa del 81 marcando tras marcharse en solitario aprovechando el hueco que dejaba Jiménez lesionado y revolcándose en el suelo. Y todos destacaron la pillería del brujo. Que más vale caer en gracia que ser gracioso.

Ah sí, también me acuerdo de la mano del Kun. Tanto como de la de Raúl en Champions ante el Leeds, aquella que se convirtió en cuestión de estado por dudar de la honestidad del chaval de Marconi.

Por no hablar de la de veces que en España se ha lanzado un penalti voluntariamente fuera por considerar el beneficiado del error arbitral que su señalización era una injusticia... Innumerables.

En todas estas ocasiones que relato el beneficiado por la acción hizo lo mismo: celebrar el gol y partirse la polla (con perdón).

Pues bien, ayer me dio no sé qué ver a Eller marcar, pero a medida que compruebo como Viera le dice a Franco que no se mueva y luego se come su propia trampa, y a medida que veo la flojera nemotécnica o falta de verguenza (o las dos cosas juntas y revueltas) del sector más mular de la afición vecinal no puedo por menos que celebrar el gol y partirme la polla (con perdón).

London dijo...

A mi la verdad es que no me llena de orgullo pero también estoy en la línea de que es la mejor forma de acabar con esos jugadores-actores que parece que no van a poder caminar más y se levantan como si nada. De hecho si ese gol se lo meten al Atleti me cabreo pero porque el defensa no puede quedarse ahí a no ser que esté inconsciente. Ah, y recuerdo contra el Racing una jugada similar en el Calderón. Un choque, el jugador del Rácing queda tendido en el suelo pidiendo a gritos algo (que paren el juego, el tiro de gracia para acabar con semejante sufrimiento?), el Atleti sigue, no echa la bola fuera, marca y ese mismo jugador se levanta como un resorte indignado a protestar a los jugadores del Atleti. Si echan la bola fuera me pierdo un gol, que al fin y al cabo es lo que pago por ver...
Tampoco me gusta ganar así, y me hubiese gustado que nuestros jugadores se hubiesen concienciado para meter un 0-3 y que nadie dijese nada pero ya sería volver a la falta de carácter y ambición de estos mercenarios nuestros.

Victor Hegelman dijo...

Me acuerdo de aquel gol ante el Racing. Marcó Musampa y efectivamente el cántabro se levantó como un loco a protestar con una agilidad felina y luego, una vez dicho todo lo que tenía que decir, volvió a tirarse al suelo.

Iván López-Baltasar dijo...

Estoy con vosotros, ¿pero que clase de norma se puede considerar "fair play" si se utiliza para sacar provecho?. Si además este año se ha hablado muchas veces del tema, y muchos equipos han dicho que no iban a tirar la pelota fuera. Los jugadores saben de sobra cuando un jugador está lesionado y cuando no, asi que menos "fair play" de conveniencia.