lunes, 17 de abril de 2006

La pobreza de espíritu

Ya he escrito más de una vez en este blog sobre la afición del Atleti. Desgraciadamente, no me parece la mejor afición del mundo, como se dice. Puede ser la más fiel, pero no es la mejor. Posiblemente, sea la peor. Una afición que nunca critica a su equipo no es una buena afición. Recuerdo, en el primer año en Segunda, recién descendidos, perdimos en Canarias ante el Universidad de Las Palmas, colista destacado. Al siguiente partido, en el Calderón, se aplaudió la salida del equipo. Impresionante.

Viene esto a cuento del partido de ayer ante el Athletic. Un partido horroroso, resuelto en una jugada a balón parado, ante un equipo que lucha por no descender. Dos claros penaltys a favor del Athletic no pitados. Las posibilidades de jugar en Europa, cada vez más lejanas. No ya por la diferencia de puntos, sino, sobre todo, por el juego. Ramplón, desesperantemente ramplón. Y el público, animando y aplaudiendo. Ni un sólo atisbo de crítica al equipo. ¿De verdad que sólo aspiramos a esto? ¿Cómo se puede tener tanta pobreza de espíritu y tan poca ambición? Así nos va.

9 comentarios:

milinko dijo...

La afición del Atleti raramente critica a su equipo. Ayer en un partido malisimo no hubo ni una queja. Se silbó timidamente a Petrov, al que al final se le acabó aplaudiendo en el cambio. Cosas sin sentido.

Y Cerezo tan tranquilo en el palco.

Vicente S. dijo...

Pues ese es problema, Milinko, que la afición no critica nunca. Claro que Cerezo está tranquilo. Sigue ahí robando a manos llenas y nadie le critica ni a él ni al equipo. Mientras no tengamos una afición crítica, no haremos nada. NO digo ser tan críticos como en Valencia o en Vigo pero creo que, en el término medio, está la virtud.

Victor Hegelman dijo...

Creo que se está tirando mucho del mito de la "gran afición rojiblanca". Es grande en su fidelidad en los malos momentos, y aquí lo ha demostrado muchas veces. Sin embargo, lleva mucho tiempo dejándose llevar. Algunos incluso se han autoconvencido de que la mediocridad actual es normal y lo toman como parte de la idiosincrasia del club.

La afición ayer estaba indiferente, como el equipo. Esto es muy difícil de enderezar, y pronto, más que difícil, va a ser imposible.

Saludos.

milinko dijo...

Yo llegué tarde al campo, con el partido recién comenzado y el silencio del estadio era increible. No estaba el Frente y no se oia nada. La sensación era de que pase lo que tenga q psar y se acabó.

Es increible, cuando el Frente se mete en guerras contra la directiva nunca se le apoya desde el resto del estadio, pero cuando no están parece un cementerio.

Pablo J. Rivera dijo...

Es dura la decisión, o ser una afición crítica y exigente y ser tachado de poco fiel... o ser complaciente y parecer una afición más amable. Yo desde fuera os veo en un término medio.

kai25 dijo...

Es cierto que la grandeza de los clubes y selecciones nacen del nivel de exigencia al que se les someta, no solo es culpa de la afición, tambien lo es la prensa.
La afición rojiblanca, esta malacostumbrada estos ultimos años, añitos en el infierno incluido, y ello debe ser una explicación de la benevolencia de la afición.
Genial post, nunca lo habia pensado desde esa optica: el que la afición que siempre apoya, quizas no sea la mejor.
Saludos

Pablo G. dijo...

Animar en toda situación es bueno y malo para el equipo. Por un lado, siente el apoyo de la gente, pero por otra puede que sepan que hagan lo que hagan tendrán a la afición con ellos

Fer dijo...

Hay que encontrar ese término medio, que no hunda a los jugadores con excesiva crítica, pero tampoco les haga relajarse y no aspirar a más.

Complicado de encontrar ese punto.

Iván López-Baltasar dijo...

Pues para mi la mejor afición es la que mejor defiende a su equipo, a su club. Hay que abuchear a todo aquel que no cumpla con su cometido, desde el primer portero al mayor accionista. Aplaudir como un idiota al equipo lo haga bien, mal o regular no tiene sentido. No intentar siquiera incomodar al directivo que por el hecho de ser máximo accionista lo hace de pena o incluso, te roba, es de ser un memo.