Tres semanas sin escribir. Mucho tiempo, demasiado, diría yo. 21 días en los que he pensado muchas veces en si era mejor seguir o cerrar este blog temporalmente. Mi actividad profesional no tiene absolutamente nada que ver con el periodismo ni el deporte ni nada que se le parezca y eso hace que, en épocas de picos de trabajo, sea muy difícil escribir. Y esta época está siendo una de ellas; posiblemente, la peor desde que abrí este blog. Lo malo es que promete no mejorar, más bien, todo lo contrario. Y eso me ha hecho plantearme el cierre temporal de este sitio. Porque las cosas o se hacen bien (o lo mejor que uno sabe) o no se hacen.
Pero, por otro lado, este blog supone una gran ilusión para mí y me resisto a cerrarlo aunque sea de forma temporal. Sería como dejar una obra inacabada. Un pensamiento ridículo, lo se, porque pase lo que pase esto no tiene fin y siempre faltará algo por contar. Aunque estuviese treinta años más aquí "al pie del cañón" esto estaría inacabado. Pero esta es la magia de los blogs. Y a ella me enganché un día de enero de 2.006 y aquí sigo. O, al menos, lo intento.
Durante estas tres semanas han pasado por mi cabeza innumerables ideas sobre las que escribir pero no ha habido forma de ponerme delante del teclado para algo que no fuese mi actividad profesional.
Me hubiera gustado hablar de una Eurocopa que avanza y que ya comienza mañana con sus cuartos de final: Portugal - Alemania, Croacia - Turquía, Holanda - Suecia o Rusia y España - Italia. Sí, otra vez Italia.
Me hubiera gutado hablar de esa Italia que tanto recuerda a la del Mundial del 82 y a tantas otras grandes competiciones. Esa Italia que no juega a nada, que se clasifica "de rebote", que iban a echar a su seleccionador hace cuatro días, que es tan criticada pero que acaba ganando ... esa Italia, por mucho que me pese, nos eliminará el domingo y será campeona de Europa.
Me hubiera gustado hablar de Portugal y Holanda, auténticos monumentos al buen fútbol en esta Eurocopa.
Me hubiera gustado hablar de mi querida selección española y de todo lo acontecido en esta Eurocopa: de nuestra clasificación para cuartos como primeros de grupo, de dónde podríamos llegar si tuviésemos una mínima contundencia defensiva, del "7" de España (sí, David Villa, por mucho que le pese al speaker del Bernabeu), de Fernando Torres ...
Y de mi Atleti. Y de los (no) fichajes. Y de jugadores vistos en esta Eurocopa que podrían ser muy interesantes. De hecho, si el Atleti busca portero, ¿Porqué no mira a Suecia (Isaksson, del cual ya he hablado aquí) o a Polonia (Boruc)?
Y de la llegaba de Guardiola. Y de Cristiano Ronaldo, del cual estoy hasta los mismísimos. Y de Agüero y de porque no le suben la claúsula de rescisión. Y de mil cosas.
Pero no tengo mucho tiempo. De hecho, no he tenido (casi) ninguno. Me encantaría volver mañana o pasado. Pero no lo puedo prometer. Lo que sí que (me) prometo son dos cosas: que haré todo lo posible por volver mañana y que, caso de no poder hacerlo, se me partirá el alma.
miércoles, 18 de junio de 2008
3 semanas después
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Vicente Soto L
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Etiquetas: Boruc, Cristiano Ronaldo, David Villa, Eurocopa 2008, Fernando Torres, Guardiola, Holanda, Isaksson, Kun, Portugal, Selección española, selección italiana, vivencias
jueves, 22 de mayo de 2008
... Y van tres
Sumó ayer el Manchester su tercera Copa de Europa ante el Chelsea de Abramovich. Se enfrentaban en Moscú la tradición de los Manchester, con dos Copas de Europa en sus vitrinas, frente a un Chelsea que, hasta la llegada del magnate ruso, no pasaba de ser un equipo de mitad de tabla para arriba en Inglaterra.
El partido a uno, en contra de la opinión de la mayoría, le resultó bastante espeso, si exceptuamos algunas ráfagas de juego muy brillante. Cierto es que tuvo la lucha, la garra, la emoción y la competitividad que hay siempre en Inglaterra, características éstas que se elevan a la máxima potencia si lo que está en juego es la máxima corona europea.
Un primer tiempo para el Manchester, el segundo para el Chelsea y la prórroga para nadie porque ya no se podía con las piernas. Un gol de cabeza de Cristiano Ronaldo y el empate de Lampard al filo del descanso. Un puñado de buenas jugadas en que pudieron sentenciar los diablos rojos y dos tiros del Chelsea a los palos. Un balón que saca Terry cuando entraba y dos paradones de Cech. La expulsión de Drogba, exagerada a todas luces y dos cambios en el minuto 122 para hacer frente a los penaltys, esa nefasta solución para resolver este tipo de partidos.
Y falló Cristiano Ronaldo, aquel sobre el que estaban todas las miradas. Y, en el último penalty, John Terry tenía la ocasión de dar el título a los blues. Las piruetas del destino: en un equipo hecho a base de millones, la responsabilidad máxima la tenía su capitán, su único canterano. Pero, en otra pirueta del destino, se resbaló y el balón rozó el poste y se fue fuera. Después en el séptimo penalty, Anelka falló y el título se fue a Manchester, para dejar en la vitrinas del United su tercera Copa de Europa.
Y, en un plano mucho más modesto, el título de este blog sirve también para reflejar que, pese a muchas circunstancias, este blog sigue aquí en la red y ya va por su terera final de Copa de Europa. Si alguno tiene curiosidad, aquí puede encontrar los links de las anteriores:
Final 2.006: Nombres y reflexiones de un partido que coronó a un gran campeón de Europa Final 2.007: El Milan, en el séptimo cielo
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Vicente Soto L
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martes, 4 de diciembre de 2007
Kaká, en la cima del mundo
Era un secreto a voces: Ricardo Izecson Dos Santos Leite, Kaká ha sido galardonado con el Balón de Oro 2007, que premia al mejor futbolista de cada año entre aquellos que juegan en Europa. La verdad es que no deja de sorprenderme que, año a año, el galardonado se sepa con semanas, incluso meses, de antelación.
Pero, al margen de esto, uno siempre se ha planteado la justicia o injusticia de este galardón. En muchas ocasiones, cierto es que premia al que de verdad ha sido el mejor futbolista de Europa durante el año en cuestión pero las elecciones parecen muchas veces más basadas en criterios políticos o mediáticos más que deportivos. En años de Mundial o Eurocopa, se suele premiar al jugador más relevante de la selección campeona y en los años impares, sin citas de selecciones, suele premiarse a un jugador del equipo campeón de Europa. Y muchas veces puede que la elección sea justa pero en otros muchos casos se me antoja que no: a mi juicio, el haber ganado tal o cual título es evidente que te da más posibilidades pero no debería ser un factor determinante, como parece que es.
En el caso de este año, no voy a ser yo quien diga que el galardón a Kaká es injusto pero creo que Cistriano Ronaldo (campeón de Liga y semifinalista de Champions, amén de haber destapado por fin casi todo lo que venía prometiendo) o el milanista Pirlo (gran temporada la suya) podrían haber sido igual de merecedores al premio.
El caso es que el elegido ha sido el brasileño y yo, en mi fuero interno, me alegro: es un crack, no sólo en lo deportivo, sino parece también que en lo humano (me impresionó su camiseta tras ganar la Champions: "Yo pertenezco a Jesús") y es mucho más sensato que la mayoría de los brasileños. Pero, sobre todo, me regocija la frase que le atributen a Florentino Pérez, cuando Kaká jugaba aún en el Sao Paulo: "¿Cómo vamos a fichar a tipo llamado Kaká?".
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Vicente Soto L
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