No quisiera que pasara desapercibido en este blog el que hecho de que Bernardo Schuster se negase a felicitar a Goyo Manzano el pasado miércoles tras caer eliminado el Real Madrid ante el Mallorca en los octavos de final de la Copa del Rey. No sólo no le felicitó sino que le recriminó que hubiese hablado de los árbitros en la previa del partido.
Don Bernardo Schuster, que debe estar por encima del bien y del mal, puede hablar, irónicamente, de la región de procedencia de un árbitro o hacer declaraciones "estudiadas" sobre los trencillas. Pero Gregorio Manzano no puede manifestar sus miedos cuando en el partido de ida no le han pitado dos penaltys a favor que vería hasta un ciego. Penaltys que, por cierto, no vio don Bernardo.
Hace unos meses, coincidiendo con otro Atleti - Madrid (cuán cíclica es la historia) ya escribí sobre este mismo asunto y las distintas varas de medir del madridismo.
Por cierto, don Bernardo ¿sigue diciendo el himno del Madrid aquello de "cuando pierden, dan la mano"?
viernes, 18 de enero de 2008
La hipocresía blanca
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Vicente Soto L
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Etiquetas: árbitros, Goyo Manzano, Mallorca, Real Madrid, Schuster
viernes, 2 de marzo de 2007
Cuéntame, por Victor Hegelman
Tal y como anunciaba ayer, traigo hoy a este blog la visión de Victor Hegelman sobre el derby del pasado sábabo y los recuerdos y sensaciones que le genera. Como me ha confesado, "no me he podido resistir a escribirlo".
Se que el artículo generará mucha polémica. Sólo pido que todas las opiniones, a favor o en contra, se den siempre desde el respeto. Espero que lo disfrutéis.
Cuéntame
Placer
Los árbitros son humanos y se equivocan. A veces no ven cosas increíbles y otras ven cosas que nadie puede ver. Se tragan fueras de juego, obvian manos de libro, no ven penaltis en tanto que la cabeza siga pegada al tronco… Lo del derbi del sábado nada tuvo que ver con un error humano. Daudén y su línea jugaron a ser Dios. Prevaricaron en el ejercicio de su función y dieron una sentencia injusta a sabiendas de que era injusta. Y eso anulando la primera resolución, la acertada, la que ellos mismos sabían que era acertada.
El línea (que me la suda como se llame), al igual que los jugadores madridistas, contemplaba atónito el baño que recibían los de blanco cuando zas, segundo gol en tres minutos de nada. Me cago en la leche, piensa mientras corre al centro del campo. En eso que uno, un zaguero blanco levanta el brazo y él no puede resistirse y levanta el banderín. ¿Acto reflejo? Puede. ¿Acto forofo? Quién sabe.
Le envidio. Cuantas veces habré soñado con poder hacer algo así yo mismo en un Bernabéu repleto. Decidir porque sí, porque me apetece que el gol del Madrid no ha sido gol. Ha sido otra cosa que no sé muy bien, pero gol ni de coña. Qué placer. Defender los colores de mi equipo en territorio hostil. Sacar el puño salvador allí donde Leo Franco no pudo llegar.
Yo no puedo hacer eso. No soy árbitro ni linier. Sin embargo el sábado un héroe anónimo decidió saltar por detrás de Casillas y hacer el paradón de su vida. Bravo. La envidia me corroe.
Símil
Y algunos siguen diciendo que si el día del Huelva la mano del Kun y tal. En el foro de Pasando Revista un participante llamado Roman hizo el símil perfecto. La jugada del Kun hubiera tenido parangón con la del sábado si entonces Pérez Lima hubiese pitado mano y segundos después hubiese dicho: “Qué cojones, mejor voy a dar gol”. Eso es lo que hizo el asistente de Daudén. Asentir con la realidad y luego destruirla inventándose una nueva. La mano no se pitó nunca. Nadie cambió de opinión.
Añejo
Hablaba Sergio Medina en uno de sus artículos de un Derbi con sabor añejo. Y la verdad es que la definición no puede venir más al caso. El sábado se me vinieron a la cabeza demasiadas imágenes del pasado, y lo hicieron como un torrente de ideas asociadas, a borbotones pero con una nitidez cristalina. Un “Cuéntame” futbolístico parecía aquello.
Se me vino a la cabeza aquel Urrestarazu de la final de Copa del 75. Aquel remate de Becerra que sacaba Uría dentro de la portería y, con el linier corriendo al medio del campo, el colegiado ordenaba seguir el juego quitándose de encima las protestas colchoneras a manotazos. O como en ese mismo partido, ya en la prórroga, anulaba un gol a Benegas por fuera de juego posicional de un Irureta caído en una esquina y totalmente fuera de la trayectoria del cuero y del espacio del arco. A cuántos equipos les habrán anulado dos goles válidos en la historia de las finales coperas. Dos goles legales necesitaron marcar los colchoneros para empatar a cero y luego perder en los penaltis. Qué mala suerte.
También me acordé de aquel Guruceta de la eliminatoria copera del 78/79 en el Bernabéu. Aquel Guruceta, presuntamente sobornable según la UEFA, que en paz descanse que más descansamos algunos con su ausencia. El gol anulado a Arteche por presunta falta en ataque cuando el zaguero rival más cercano quedaba a un metro. Recuerdo también que Guruceta tardó segundos en saber qué hacer y que levantó la mano cuando los jugadores atléticos ya estaban abrazados. Y luego, en la prórroga, el gol anulado a Leivinha, concedido en primera instancia y anulado después tras consultar al linier. Entonces, al igual que el sábado pasado, nadie supo decir la causa de la invalidación. Cuatro goles legales necesitaron marcar los colchoneros para empatar a dos y luego perder en los penaltis. Qué mala suerte.
Y también recordé el sábado las semifinales de Copa de la 79/80 y el gol anulado por Ramos Marco a Bermejo por fuera de juego posicional de Rubio… con García Remón y Benito debajo del arco. Aun sigo también sin saber porqué anuló este. Dos goles legales necesitaron marcar los colchoneros para empatar a uno y luego perder en los penaltis. Qué mala suerte.
Y así tantas veces, tantas dianas conseguidas que no subieron al marcador porque al de negro no le dio la gana. Como el que anuló García de Loza desde el centro del campo a Baltazar, aún desconozco porqué, pues el linier corría al centro del campo y De Loza nunca quiso desvelar los motivos de su decisión. Eran las semifinales de Copa de la 88/89.
Y los que me olvido.
Todos goles válidos, como el de Perea, que aun no sé porqué no valieron pero que fueron determinantes para no ganar al Madrid. Sabor añejo. Amargo y añejo.
Y solo hablo de goles anulados. Me dejo el pelotazo en la zona testicular de Ruiz que Urízar convirtió en mano y penalti; el gol de Hierro mientras Mazorra contaba los pasos de la barrera; el de Luis Enrique en la línea que concedió Urío… Pero en algún punto hay que cortar.
Sí claro, escarbando bien también sacaremos decisiones que beneficiaron al Atleti. Vamos, me cambiaba yo de sitio en el reparto cagando leches.
Regusto
Pero también el sabor añejo tuvo un pequeño regusto dulzarrón. A lo mejor sólo me lo pareció a mí pero por momentos contemplé a un Atleti orgulloso en un derbi. Otra vez después de no sé cuanto tiempo. Un Atleti grande que salió a machacar al Madrid como ya lo hacía antaño cuando Pereira, Ayala, Leivinha, Gárate, Rubén Cano… les hacían a los blancos ponerse pálidos de terror y mirar una y otra vez al árbitro para que solucionase lo que ellos no podían ni sabían.
Volvió el Atleti de verdad, aunque seguramente solamente haya sido de paso.
Cabriolas
Dos rácanos empates en la temporada y los que hacen cabriolas de alegría son los madridistas, mientras los atléticos salen cabreados. Vivir para ver.
¿Cambian las cosas? ¿Crece la ambición en el orbe atlético? No. Es solo el entorno blanco, que cada día se da por satisfecho con menos. Una sensación tristemente conocida a este lado del río. Ya he estado allí antes.
Dos
Porque dicen los entendidos que el Atleti no tiene gol, pero lo cierto es que marcó dos en tres minutos. Al final dos goles de los rojiblancos y uno de los blancos. Resultado final: empate. Me suena la ecuación. Qué mala suerte.
Rectificó
Hace un año y pico Florentino “el superior” decidió que había que repetir un partido del Madrid porque contra el Español un árbitro primero pitó penalti y luego rectificó y dio gol. En contra, claro. Error técnico del árbitro, adujeron en la casa blanca.
El gran Florentino (Dios guarde a usted muchos años, S.E.) posteriormente se arrepintió en una rueda de prensa aireando el papel del recurso que ya no iba a presentar en rueda de prensa “ad hoc”. “Nos asiste la razón y con eso nos basta” dijo, mientras los hagiógrafos del lobby jaleaban a su líder.
¿Podría hacerse lo mismo desde la ribera del Manzanares con la rectificación de Daudén y su linier? ¿Porqué no?
Muchas son las veces en las que la directiva rojiblanca se ha puesto en ridídiculo, sin embargo, afortunadamente, el Madrid también fue “superior” en este asunto.
Perseguido
El Madrid lleva tres años perseguido por los árbitros, dice Roncero. Sí, igual que las quinceañeras gritonas perseguían a los Beatles. Para pedir autógrafos y hacerse fotos con los jugadores.
Luego dicen por ahí que quejarse de los árbitros es de mediocres. Se referirán a Roncero, Mijatovic, Capello, Iván Helguera… Ah, no. Si son del Madrid, no es más que un justo clamor ante una patente injusticia.
Daudén
Daudén, ese hombre. El mismo que hace un año en Riazor fue incapaz de ver como Capdevilla daba un violento cabezazo a Valera y se aprovechaba del KO del rojiblanco para ganar el partido. En sus mismas narices. Por supuesto gol clarísimo y victoria in extremis del Depor.
Y el mismo que en el 2003 anulaba un gol en propia meta del Barça en el Calderón a la salida de un corner. Lequi, el rojiblanco más cercano del defensor blaugrana, quedaba a dos metros mínimo. Al final del choque el Atleti había conseguido un gol legal y el Barça ninguno. Resultado final: empate a cero. Me suena este entorno. Ah sí, qué mala suerte.
Triunfal
Y el Atleti no gana al Madrid en el Calderón desde 1.999. Demoledora racha. Detalles sin importancia:
- En 2.004 Moreno Delgado da la victoria al Madrid concediendo el gol más ilegal de la temporada. Obstrucción de Raúl en el área pequeña que le impide coger el balón, la jugada sigue y Helguera remata sobre la línea en clarísimo fuera de juego. Tres puntitos.
- En 2.005 Antonio López es expulsado a los cinco minutos tras penalti a Raúl. Idénticas jugadas en numerosos partidos no volvieron a suponer tarjeta roja en el resto de la temporada.
- En 2.007 aparece Daudén y ya sabemos que pasa..
Detalles sin importancia en la marcha triunfal blanca. Con buena picha bien se jode.
Estadísticas
Las estadísticas. Oh, las estadísticas. Contamos como años de sequía colchonera de triunfos en los derbis los dos en el Infierno. También, abundando en la estupidez, podríamos decir que en esos dos años el Madrid fue incapaz de conseguir un solo punto ante el Atleti. Fíjate que ni un gol pudieron marcarnos. Podemos, asimismo decir, que desde enero de 1.999 hasta mayo de 2.003 el Madrid fue incapaz de ganar al Atleti, ni en casa ni fuera. Sin embargo, semejante estadística, tan falaz como la primera, tiene mucha menos gracia.
Campañas
¿Estoy hablando de una campaña en contra del Atleti? ¿Veis eso? Por favor, entrañables acémilas, prestad atención cuando leéis y si no entendéis nada el silencio será vuestra mejor aportación de largo.
No, de campañas hablan otros. Esto no es más que un viaje por la historia, una historia que he vivido y una historia de la que no me sale de los cojones olvidarme.
Victor Hegelman
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Vicente Soto L
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lunes, 26 de febrero de 2007
Frustración
Frustración, ese sigue siendo el sentimiento que albergo 36 horas después de disputado el derby frente al Madrid en el Calderón.
Frustración porque, a pesar de haber hecho, posiblemente, el mejor partido de la temporada en el Calderón, hemos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración porque, a pesar de haber salido “a comernos la hierba y al Madrid” y no a hacernos “caquita” como otros muchos días frente al eterno rival, hemos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración porque, a pesar de haber salido con una mentalidad y una garra que, de ser así en el resto de partidos de Liga, nos hubiera hecho campeones, hemos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración porque, a pesar de ser el Madrid uno de los peores que uno ha visto y, sobre todo, uno de los peores equipos (si no el peor) que ha pasado este año por el Calderón, hemos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración por tener que escuchar aquello de “el Madrid tiene jugadores de clase, tiene una oportunidad y te la mete” cuando la propia prensa especializada argentina defiende que “Higuaín no le llega a la suela del zapato a Agüero” ... y porque hemos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración porque Capello diga que “llevo dos años sin hablar de los árbitros” cuando hace unos días, tras empatar ante el Betis en el Bernabeú, declaró que los árbitros “les ayudaban poco” ... y porque hemos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración porque Daudén Ibáñez (o su linier) nos haya anulado un gol a todas luces legal (¿Qué ocurre, señor Sánchez Arminio, que dos goles en 20 minutos de partido eran demasiada losa para el Real Madrid?) y porque hayamos sido incapaces de ganar al Madrid.
Frustración por no tener una directiva que de verdad defienda los intereses del club al que dicen representar.
Frustración porque, siendo el equipo de más remata a puerta de la Liga, llevemos 30 míseros goles en 24 partidos de Liga.
Frustración ...
La única esperanza fue que, después de cinco temporadas, Fernando Torres por fin vio puerta frente al Real Madrid. Dado que ya se ha roto ese maleficio, tal vez el año que viene o el siguiente o el otro seamos capaces de ganar al Madrid. O en el 2020. Tal vez entonces se acabe mi frustración. O tal vez, no.
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Vicente Soto L
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