Falleció el pasado miércoles Nicolau Casaus. “Eterno” vicepresidente del Barcelona y convencido promotor de la actividad de las peñas, nos deja el directivo más cabal que uno recuerda en este desmadrado mundo del fútbol.
Un hombre muy querido allá donde fuese, un hombre tremendamente respetado y un hombre que, fueses del equipo que fueses (o casi), hacía que te cayese bien el Barça y que quisieras que ganase, aunque sólo fuera por evitarle un disgusto.
Convencido de que en las peñas está la semilla de la continuidad y de la expansión de los clubes de fútbol, recorrió España (y el extranjero) tratando de alimentar ese fenómeno y tratando de unir a los barcelonistas de toda España y de todo el mundo, fuesen del país o la comunidad autónoma que fuesen, en aras del bien de su Club.
Siempre unido a su eterno habano, nunca comprendí del todo su presencia en este mundillo. Muchas veces, en las polémicas y escándalos que salpicaban al fútbol español y a su querido Barça, yo me preguntaba “¿Y qué pensará de esto una persona tan coherente como Casaus?”. La verdad es que todavía no comprendo cómo no salió corriendo de este mundo de locos.
En un mundo tan habituado, desgraciadamente, a personajes, como Gil, Mendoza, Sanz, Gaspart, Calderón, Roig, Lopera, Piterman y compañía, Casaus ponía una nota de cordura y serenidad. Lamentablemente, dejo el fútbol hace unos años y esta vida hace unas horas.
Mucho mejor le iría a este, en cualquier caso, maravilloso mundo del fútbol con directivos como Nicolau Casaus.
Descanse en paz.
sábado, 11 de agosto de 2007
Mis personajes (2): Nicolau Casaus
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Vicente Soto L
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Etiquetas: Mis personajes, Nicolau Casaus
jueves, 7 de junio de 2007
Mis personajes (1): Roberto Carlos
Comienza esta tarde una nueva sección en este blog, una sección que hace tiempo tenía ganas de escribir y que son una serie de semblanzas u opiniones sobre una serie de futbolistas que, por un motivo u otro, sean actualidad (o no, quien sabe). No tienen porqué ser supercracks, ni mucho menos, aunque alguno lo será. Pero algunos de los que tengo previstos escribir próximamente son hombres como Mendieta, Costinha, Elmander y alguno más.
El primero (bueno, el segundo, porque mi post sobre Riquelme puede encuadrarse en esta serie) es Roberto Carlos:
Parece que Roberto Carlos deja el Real Madrid de forma definitiva. Y digo que “parece” porque los últimos años del brasileño han sido un continuo “no me quiero ir pero me echan”, “no me quiero ir pero me pagan más”, “me quiero ir pero me quiero quedar” y similares ... Es decir y en resumen, “yo quiero mucho al Madrid pero sólo si me paga más”. Curiosa forma de querer ...
Tras once años en la Liga española, se marcha un futbolista que ha marcado un época en el fútbol español, uno de los extranjeros más rentables, un lateral - extremo que, incluso, en sus años de decadencia, costaba encontrar un lateral izquierdo mejor que él. Sin tener los conceptos defensivos que cabría pedirle a un lateral, su velocidad suplía casi siempre con creces esas carencias.
Siempre destacó por su potente lanzamiento de larga distancia aunque, personalmente, creo que era mucha más la potencia que la colocación. Sus cifras de goles así lo demuestran: cinco goles es el máximo en una temporada, cifra que no está mal para un defensa, pero que creo es inferior a la percepción del aficionado.
Pero, además, sus cambios de juego, sus autopases y sus desplazamientos en largo dejarán un hueco difícil de llenar en el Bernabeu. Desde luego no me gustaría en el pellejo de su sustituto el próximo año.
Debo reconocer que, cuando llegó a España, procedente del Inter de Milán, me cayó bien: me pareció un jugador humilde, simpático y que podía aportar mucho al fútbol español. Pero, poco a poco, su carácter fue cambiando, se fue endiosando y muchas de sus declaraciones pasaron de una gran humildad a una gran altanería. Sólo hay que recordar sus “grandes dotes de adivino” cuando, con el Barcelona muchos puntos por delante, se atrevía a pronosticar, cada mes, que, al mes siguiente, el Madrid sería líder. O, cuando en medio de temporadas muy mediocres, se jactaba ante los periodistas de aquello de “tu no estás en el vestuario. Yo estoy cada día y te digo que el Madrid ganará, al menos, dos títulos esta temporada”. Títulos que, evidentemente, no se ganaban. A lo sumo, uno.
Pero el colmo de la grosería y la mala educación la alcanzó cuando, en un Atleti - Madrid, le pegó una patada al ramo de flores que, desde hace diez años, preside uno de los corners del fondo sur del Calderón en todos y cada uno de los partidos del Atleti. Otros jugadores lo han retirado, con más o menos respeto, pero Roberto ha sido el único que le ha dado una patada.
En resumen, se va un excelente futbolista, difícilmente reemplazable en muchos años pero que, como persona, dejó demasiados detalles feos a través de los medios de comunicación.
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Vicente Soto L
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miércoles, 21 de febrero de 2007
Mis personajes (0): Román
La vuelta ayer de la Champions League me hace recordar a un hombre de gran relevancia en la pasada edición de esta competición y del que hace unos días que tenía ganas de escribir: Román Riquelme.
Un hombre que ganó todo lo habido y por haber en Boca Juniors con su “padrino” Bianchi, llegó a al Barcelona de la segunda época de Louis van Gaal y fracasó: ni tuvo muchas oportunidades ni aprovechó las que tuvo. Tal vez, como le critican sus detractores, Román necesite un equipo que juegue para él y el Barcelona no es ese tipo de equipo.
Pero la vida le dio una segunda oportunidad en España, en concreto, en el Villareal. Y en un equipo que, en gran medida, jugaba a su ritmo, Román volvió a ser el jugador que maravillaba en Argentina. Y llevó a su equipo a las cotas más altas de su historia, unas cotas que jamás hubiese soñado una ciudad de 45.000 personas: a jugar la Champions League y a clasificarse para las semifinales.
Pero llegó aquella maldita semifinal contra el Arsenal, aquella derrota 1 a 0 en Londres, aquél partido de vuelta con dominio absoluto del Villareal, tantas oportunidades falladas ... Y aquel maldito penalty en el minuto 88.
Y luego llegó el Mundial. Y todas las esperanzas de la Argentina volcadas sobre un hombre, Román. Y las cosas no salieron bien. Y la presión de un país que vive el fútbol como Argentina es demasiado grande.
Y yo creo que, entre el fallo del penalti y el Mundial, Riquelme se ha sumido, no se si en una depresión, pero sí en un estado de ánimo bajísimo. No se de dónde habrán venido derivados sus problemas en el Villareal pero sospecho que la falta de motivación y de implicación que le achacan no son más que un reflejo de su estado de ánimo.
Ahora ha vuelto a Boca por lo que resta de temporada. Esperemos que sea allí donde recupere su ánimo y su fútbol. Pero lo que sí que tengo claro es que, antes o después, Riquelme volverá. De hecho, ya volvió en su día. Los grandes siempre vuelven. Y Riquelme lo es. Con un carácter un tanto peculiar, cierto, pero lo es.
Publicado en www.rafanomejodas.info
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Vicente Soto L
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