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viernes, 16 de mayo de 2008

Fernando García Abasolo: "El problema del Atlético es que no se sabe quién es el jefe"

¿Estará cambiando algo en el Atlético? ¿Estará rompiéndose algo dentro? En una entrevista concedida a José Miguélez para el diario Público, Fernando García Abasolo, tercer accionista y vicepresidente del área económica del Atlético, critica el (no) modelo de gestión y hace autocrítica sobre cómo se gestiona el Atlético. Las respuestas creo que las hubiese firmado cualquier opositor al "régimen" de Gil&Cerezo. Para no perder detalle.

Al calor de la clasificación para la Liga de Campeones, Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado, y Enrique Cerezo, presidente, se juntaron el pasado lunes en la Cadena Ser para vender un ambiente idílico y sincronizado en el gobierno del Atlético. Lejos de aceptar esa visión bondadosa, el tercer accionista y vicepresidente del área económica, Fernando García Abasolo, entiende que, en vez de regalarse flores, ha llegado la hora de iniciar un debate interno sobre la política deportiva. Y denuncia un problema muy comentado de puertas hacia fuera que hasta ahora nadie se había atrevido a denunciar desde dentro: el mal del Atlético es que nadie sabe quién es el jefe.

¿En qué consiste la reflexión interna que propone?

Hacer un debate interno, de reflexión y de autocrítica. Desde la tranquilidad de alcanzar uno de los tres objetivos marcados, es el momento de aceptar que desde el ascenso hemos invertido 250 millones de euros y el mejor resultado ha sido un cuarto puesto. En otras áreas, las responsabilidades están más definidas y repartidas. Pero en la deportiva no es así. Se puede seguir un proyecto de dirección deportiva o un proyecto presidencial. No sé cuál es mejor. El problema del Atlético es que no tiene modelo. No hay un proyecto único consensuado y coherente. Y relacionado con esto, el nivel de exigencia que los gestores trasladan al cuerpo técnico y los jugadores es bajo.

Pues Gil Marín dice que todo lo decide en consenso.

Miguel Ángel tuvo el coraje de transformar el club en un momento delicado y en muchas cosas le
dio resultados. Pero en la gestión deportiva no ha funcionado. Y no porque alguien tome o no las decisiones consensuadas. Es que no hay una persona que tome las decisiones deportivas.

¿La continuidad de Aguirre se decidió por consenso?

Es un caso de renovación automática. Si hubo debate, por lo menos yo no intervine. Si se plantea, daré mi opinión. Me gustaría conocer de primera mano su visión sobre cómo corregir las carencias del equipo.

Vaya lío: dentro del club no quieren que siga Aguirre, Gil Marín anuncia que sigue por consenso y usted niega ese presunto consenso.

Hace un año, lo hubo. Pero en éste no se ha producido aún. Cuesta entender el esquema de decisiones del Atlético. No tenemos un proyecto deportivo único. Y un factor nos complica más: que ni siquiera existe un presidente único. Hay un presidente y un consejero delegado, además máximo accionista. Los proyectos deportivos no son de ninguno. Quizás Miguel Ángel tiene más peso, pero hay parte del director deportivo, parte del presidente, incluso parte del entrenador. Y lo que ocurre al final es que se contratan jugadores que no se tienen que contratar y no se contratan otros que se tienen que contratar. Y al final, cada vez fichas a ocho y echas a ocho. O sea, una revolución al año. Drámatico.

¿Y qué solución propone?

La primera condición para resolver un problema es asumir que se tiene. Y aquí no pasa. El Atlético no es consciente de su problema. Y de ahí viene todo lo demás. Podemos dejar al director deportivo que gestione con el entrenador, los jugadores y los representantes. O que el presidente o el consejero delegado, que uno dé un paso adelante y el otro uno atrás. Los sistemas mixtos no funcionan. Y menos los triples.

¿No se ha atrevido a decirlo o no le hacen caso?

Lo he hecho más de una vez internamente y frontalmente.

¿Y cuál fue la respuesta?

Que el modelo funciona.

¿Si Aguirre continúa en el club, habría que prescindir de García Pitarch?

No es un problema de personas, es de modelo.

Pero la continuidad de Aguirre ilustra el caos.

Es un ejemplo porque es de ahora. Su semblante tras ganar al Depor tiene que ver con lo que hablamos. Si percibe que ha estado cuestionado por personas significativas, que no hay unanimidad con respecto a él, si realmente no sabe quién es su jefe... El problema es cuando no se sabe quién es el jefe. Y Aguirre no sabe si es el presidente, el consejero delegado o el director deportivo.

¿Nota euforia en vez de autocrítica?

Tampoco. Pero sí advierto cierto conformismo. Se dan como inevitables los resultados de los últimos años, por el trauma de la Segunda. Pero ese trauma puede durar un año o dos. No cinco. Si se sigue invirtiendo, hay que exigir que el resultado sea acorde. Hemos tenido peores resultados que otros que han invertido menos. La temporada ha sido de cinco. Un aprobado. No es brillante, ni siquiera notable. Nos han eliminado muy pronto en Copa y en UEFA y no hemos entrado claramente y sin sufrimiento en Champions. Si no hubiéramos invertido nada, sería un éxito. Pero para que no tardemos otros cuatro años en lograr otro cuarto puesto tenemos que cambiar cosas fundamentales de la gestión deportiva. Ésa es la reflexión.

En el Atlético ha desaparecido la exigencia.

Sí, y tiene que ver con ese esquema difuso de poder. Un futbolista tiene que entender que el Atlético tiene un nivel de exigencia y de inversión altísimo, y que sus sueldos tienen que ver con ese nivel. Y lo tiene que entender desde el primer día que entra en el club. Pero en el Atlético hay una suma de pequeños detalles que hacen pensar al profesional que está por encima del club. Si un jugador pega a un aficionado y no pasa nada... Si un jugador incumple compromisos con patrocinadores y no pasa nada... Si un jugador incumple compromisos con la masa social y no pasa nada... El jugador acaba pensando que está por encima del club. Si el club ve que hay un problema táctico en el funcionamiento del equipo y no exige al cuerpo técnico y los jugadores mayor esfuerzo y dedicación, les confunde. En un club de la exigencia mediática, histórica y económica del Atlético hay que trabajar mucho desde el primer día. Y eso no lo hemos hecho.Se ha pasado de los insultos de la era Gil a la palmadita en la espalda.No estaba de acuerdo con la política de Gil. Pero hay un término medio. No había que pasar al extremo de la palmadita en la espalda. Si no marcas un nivel de exigencia fuerte desde el primer día, luego te despeñas. Y eso tiene que ver menos con el nombre del entrenador que con el nivel de exigencia que impone la sociedad. El respaldo del club a Aguirre en el despido a Maniche fue un ejemplo bueno. Quizás empeora la plantilla, pero refuerza el grupo y al entrenador.

Que un presidente se vea obligado a retirar sus quejas públicas a los jugadores no refuerza.

Hay muchos casos. Pero el mal es de fondo. No hay un esquema claro de poder.

¿Es optimista?

Estamos en mayo. Nos queda el debate del entrenador, si es que sale. Tenemos tres meses para cambiar la estructura de funcionamiento de la parte deportiva. Si hacemos un análisis con buena voluntad, claro que tiene solución.

¿Si el club sigue igual y no le hacen caso, se irá?

Como accionista significativo tengo que ayudar a que el club solucione sus problemas de funcionamiento. Si no, probablemente tendría que irme. Pero aún confío.

Pero si el ambiente es de ir a Neptuno...

No hay tal ambiente. Hay tranquilidad, no entusiasmo. Y así es mejor tomar decisiones que desde la crispación. Es poner los problemas encima de la mesa, sincerarnos y lograr que alguien dé un paso adelante y otro, un paso atrás. El modelo no es malo intrínsecamente. Sólo puede funcionar si están claras las responsabilidades. Si no queremos trabajar con un modelo de director deportivo, suprimamos al director deportivo. Y si queremos ese modelo, dejémosle trabajar. La política puede recaer en el consejero ‘o’ en el presidente, pero no ‘y’. Porque así nadie se identifica con el proyecto y a nadie se le puede pedir responsabilidades.

¿Y usted quién cree que debe dar un paso adelante?

Miguel Ángel. Salvo que él decidiera que no quiere gestionar y delegara.

Fuente: http://www.publico.es/deportes/futbol/082020/el/problema/atletico/quien/jefe

martes, 22 de abril de 2008

Las palabras de otros

Como uno ya no tiene palabras para definir lo que está pasando un año más (y desde hace 21 en Club Atlético de Madrid), traigo hoy a este blog dos documentos que me han llegado en los últimos días referidos a la situación que atraviesa el club.

El primero es un artículo de Javier González Ferrari publicado ayer en el diario La Razón y el segundo es una entrevista a Bernardo Salazar publicado en el blog http://gaudeamusatleti.blogspot.com/

De vergüenza, por Javier G. Ferrari

Así es el Atleti. Un equipo que da vergüenza a sus seguidores. Vergüenza y rabia, la que estalló en el Calderón el sábado después de la humillación a la que sometió el Betis a los zánganos que brujuleaban por el campo sin saber qué hacer con la pelota. Desde Leo Franco hasta el Kun, pasando, cómo no, por Aguirre. Ni defensa ni medio campo ni delantera. Simplemente un batiburrillo de incapaces a las órdenes de un entrenador que no ha sabido en dos temporadas crear un bloque compacto. Y todo porque desde la sombra, y como si se tratara de una de sus fincas, Miguel Ángel Gil Marín decide por su cuenta sin escuchar a nadie. El Atletico de Madrid es suyo, como antes lo había sido de su padre, y los abonados y aficionados no tienen derecho a nada, salvo al «pataleo». Si Aguirre sigue en el banquillo, aun en el caso cada día menos probable de clasificarse para la «Champions», la próxima temporada el ridículo puede ser apoteósico. Pero a esa directiva los únicos colores que parecen interesarle son los de los billetes de los euros.

Bernardo Salazar: “Nos han robado el sentido histórico del Club Atlético de Madrid”

Bernardo Salazar (Madrid, 7 de mayo de 1942) es la memoria viva del Atlético de Madrid. Es coleccionista de recuerdos, tesorero de anécdotas, gerente de una forma de vida al alcance de unos pocos. Con Bernardo es difícil no hablar durante horas de fútbol, del Atleti. No hay comida, sin sobremesa eterna. Un café puede convertirse en toda una tarde.Tiene una colección de más de 800 libros de fútbol y a él recurren los periodistas para preguntarle datos que no aparecen ni en la más completa hemeroteca. Puedes intentar pillarle y preguntarle por aquel partido que jugó Lobito Hernández. Pero no, recuerda aquel partido, la alineación, al equipo contrario y la trayectoria del utilero que estaba en el campo. Aún más, te embauca con una preciosa historia sobre el fútbol de entonces. Un fútbol en blanco y negro. Un fútbol en rojiblanco.Bernardo se ha jubilado recientemente, pero su retiro laboral es algo testimonial. Su móvil suena constantemente, lleva en su maletín un nuevo proyecto editorial para AS, el guión para una película, folios llenos de tachones, textos editados, fotografías coloreadas...Ahora se ha embarcado en la aventura del Gaudeamus, un foro que nos trae al presente la historia del Atlético de Madrid. Una gran historia cargada de títulos, de éxitos, de sonrisas, de tardes memorables. Una historia que contrasta con un presente que nos duele por su falta de brillo, por esa pérdida de identidad que se ha traducido en la creación de una marca y en la resta de un sentimiento. En la creación de una Sociedad Anónima Deportiva y en la desaparición de muchas otras cosas que conformaban nuestro equipo.Bernardo quiere hacer justicia con ese pasado y por eso queda con nosotros para hablar de Gaudeamus y de su Atleti, por supuesto.Quedamos con él en el café Gijón y el enclave no puede ser más oportuno. El establecimiento tertuliano más antiguo de Madrid hoy da menús a 11 euros. Los asientos de terciopelo rojo donde un día se sentaron Galdós y Cela y Fernando Fernán Gómez y Ana María Matute y el gran Joaquín Vidal hoy están gastados por el uso, descoloridos. Por los pasillos en los que Rafael Azcona recitaba sus poemas a cambio de un vaso de agua, hoy un camarero con prisas nos señala una mesa esquinada.

Pregunta - ¿Bernardo, recordar es volver a vivir?
Respuesta – Si, claro que sí. Alguien decía que la memoria es la inteligencia de los tontos, pero debía de ser porque no tenía memoria. El que sabe es el que tiene memoria. ¿De qué te sirve haber vivido, si luego no puedes recordarlo?

P – ¿Y es la memoria uno de sus principales tesoros?
R – Desde luego. Tengo una memoria, me atrevería casi a decir, privilegiada. Desde que era muy niño ha sido así. También es verdad que la memoria antes se cultivaba en el colegio… desde las tablas de multiplicar, a la lista de los reyes godos o las penínsulas y los ríos del mundo. 60 años después me sigo acordando.

P- Pongamos a prueba su memoria ¿Cuál es su primer recuerdo en rojiblanco?
R- Pues a primeros de octubre de 1947, al volver esa primera semana al colegio, me llevaron mis tíos al Metropolitano a ver un Atlético de Madrid – Athletic de Bilbao. Empataron a uno y todavía, los jugadores, no llevaban número a la espalda, fíjate si hace años. Al día siguiente con mano temblorosa de niño de cinco años recorté la crónica de La Hoja del Lunes y la pegué en un cuaderno. Aún la conservo.

P – Han pasado muchos años, con cientos de partidos… toda una vida marcada por el Atleti ¿Qué ha perdido y qué ha ganado en esta historia de entrega?
R - El Atleti siempre me ha dado muchísimas cosas. De entrada, y en momentos determinados, por supuesto la alegría cuando gana, pero además, me ha permitido conocer personas, viajar… Hubo una época, cuando ya empezaba a viajar y el Atleti a disputar torneos europeos, te ibas a Zagreb, a Bruselas –por desgracia-, a Moscú, a Hamburgo… Ibas viendo mundo y siempre coincidías con grupos de gente que conocías de vista, del campo, del colegio, del trabajo… pero que eran rojiblancos como tú y con los que volvías a estrechar lazos. Siempre el Atleti ha sido una parte importante de mi vida. La verdad es que a este equipo lo siento como algo propio, casi, casi, como a un miembro de la familia.El sentimiento que tengo es enorme y además de pequeños a mis hijos también se lo he inculcado. Porque no deja de ser una tradición, ¿No? Como habían hecho mis tíos conmigo.

P- ¿Con sus buenos y sus malos momentos?
R - Hombre, como todo en la vida… Soy capaz de rememorar montones de imágenes con los recuerdos de los éxitos pero también de las desgracias, de las tristezas…Yo recuerdo haber llorado dos veces en el fútbol: una en el momento en el que Maguregui, en el año 56, nos marcó el gol que suponía que el Atleti perdiese la primera final de Copa que yo le vi jugar. Yo, que por aquel entonces tenía 15 años, cuando fue a sacar el córner Gainza, grité desde la localidad de Chamartín en la que me encontraba: ¡cuidado con Maguregui!, porque le vi completamente solo y justo Gainza le puso el balón en la cabeza y marcó, dándole la victoria al Athletic de Bilbao.

P - ¿Y la segunda vez?
R - Bajando con mis hijos por las escaleras de mi localidad después de empatar aquel partido con el Sevilla. Habíamos descendido la semana anterior en Oviedo, pero bajando por aquellas escaleras me di cuenta que después de tantísimos años estábamos en Segunda División y no pude contenerme. Se me saltaban las lágrimas y mis hijos me decían "pero papá, si ya habíamos bajado la semana pasada", "sí, pero la conciencia de que estamos en segunda la tengo hoy". Fue el día que le tiraron los huevos al gafe aquel que tuvimos de portero.

P - ¿Y disfrutar?
R - He disfrutado un montón de veces. Del primer 5-0 que le metimos al Madrid, un 3 a 6 en Chamartín, las copas que les hemos ganado, cuando estuvimos en Sabadell, en Sarriá o cuando ganamos la Liga en el Bernabéu. Todos esos recuerdos son impagables. Son momentos históricos. Luego lo piensas y dices ¿y por qué? Si esto al fin y al cabo no deja de ser más que un juego, once contra once, uno gana y otro no.Pero si eres muy pequeño cuando te nace la afición y se te graba a fuego en el corazón, pues hasta que me muera lo sentiré así.

P - El Gaudeamus pretende hacer justicia con la historia del Atlético de Madrid. Su lema, "nuestra historia, nuestro orgullo", así lo atestigua. ¿Están pasado y presente del Atlético de Madrid más distantes que nunca?
R - Se ha pasado por épocas mejores y peores. Se ha estado apunto de desaparecer y siempre al final ha surgido un "salvador" o "grupo de salvadores" y se ha salido adelante y se ha vuelto a sacar la cabeza. Lo que pasa es que los momentos actuales, prácticamente desde el descenso a Segunda, no se parecen en nada a todo lo anterior que yo he conocido. Desde el año 2000, son los 8 peores años que yo he vivido en toda la historia del Club Atlético de Madrid.

P - El otro día leí unas declaraciones de Petón en las que venía a decir que el Atleti tenía que ponerse al paso de su historia…
R - Me parece que Petón se refería, entre otras cosas, a los colores de la camiseta tras la renovación del Atleti con su suministrador de prendas deportivas y pedía Petón que se mantuviese el rojo y blanco de la camiseta, con las rayas con su anchura normal, no como aquella con la que nos hundieron en Segunda División, que parecíamos más el Ajax que el Atleti.Petón, al que conozco desde hace bastantes años y con el que me entiendo estupendamente bien, porque es otro enamorado del Atleti... he intercambiado opiniones muchas veces, algunas en desacuerdo, pero casi todas con la misma finalidad de compartir nuestros conocimientos, de aportar, de ayudar a mejorar la situación del Atleti. Petón es un personaje y yo, sinceramente, le quiero mucho.Creo que efectivamente lleva razón, porque una de las cosas que nos han cambiado es el sentido histórico del Club Atlético de Madrid. El Atleti tiene una trayectoria, que ha sido variable, por supuesto, en función de muchas circunstancias, pero es que en la época actual la historia parece que no existe. Hace poco en la revista que nos entregan a la entrada del campo, al margen de los editoriales, que cada uno puede seguir la línea que quiera, pues nos han publicado una historia del Atleti que se parece a la realidad como un huevo a una castaña. ¿Quién será el indocumentado este al que han encargado que haga esas páginas?, ¿de dónde sacarán a esta "gentecilla"?, por no decir otro término peor, para escribir una historia que no se parece en nada a la que yo he vivido.

P - Es debate en el seno de la afición si es lícito silbar o no a los jugadores de su equipo. Usted, que como yo, habrá visto el césped del Calderón lleno de almohadillas, ¿qué opinión le merece este asunto?

R - En contra de lo que decía el editorial del Forza Atleti del otro día, los que pagamos tenemos derecho a protestar. Si yo saco un abono para la ópera y en vez de venir Plácido Domingo me sacan a uno de esos que salen por la tele y que no saben cantar, tengo el mismo derecho a protestar. Lo que quiero es ver buen fútbol o escuchar buen canto. Yo creo que la afición es soberana. Hace años ya que las almohadillas no vuelan porque han perdido las virtudes para el vuelo que tenían las antiguas, pero sí creo que el público tiene que ser exigente y tiene que demostrar su exigencia. En mis tiempos, más juveniles, lo hacíamos mostrando el pañuelo y ahora se hace con cánticos y con otras fórmulas y sistemas y... yo no soy de los que canto en el fútbol, pero protestar, sí protesto, todavía con el pañuelo.

P - ¿Qué es más injusto silbar a Cléber Santana o no silbar a la persona que le ha traído?
R - Silbar a Cléber Santana es una forma indirecta de silbar a quien ha traído a Cléber Santana. Si a todos y cada uno de los jugadores que fichamos, y que no tienen el nivel para jugar en este club, se les silbara, estaría claro que alguien tendría que tomar nota y reconocer que se está equivocando. De verdad es lamentable la serie de jugadores que están pasando por este equipo en los últimos tiempos.

P - ¿Se han quedado vacías de contenido esas palabras que decían que nuestra afición es la mejor del mundo?
R - No hay una afición mejor del mundo. Las aficiones son todas muy parecidas, se ilusionan con los fichajes, se enardecen con los triunfos y se cabrean con las derrotas. Pero eso pasa aquí, en Sevilla, en Hong Kong y en Estados Unidos.La afición del Atleti es quizás una de las más ignorantes del mundo. Cuando el Sr. Gil accede a la presidencia, los 40.000 socios abonados que tenía el club se redujeron a 12.000 y, por lo tanto, la mayoría de los que se dieron de baja eran veteranos, los que más sabían, los que conocían… y esos han ido siendo sustituidos, gracias a una serie de medidas, como la reducción de precio cuando se bajó a Segunda, por unas personas, muy de alabar, pero que saben muy, muy poquito y cuya exigencia como aficionados y sus conocimientos sobre quién puede representar a nuestro Club dejan mucho que desear.

P - Hemos hablado de la afición, de jugadores que no han dado la talla, hablemos ahora de los que sí la dieron ¿Qué siente usted cuando ve a Torres con la camiseta del Liverpool?
R - La semana pasada vi el partido del Arsenal contra el Liverpool y yo, que soy del Arsenal desde niño, tuve en un momento determinado, el corazón muy dividido porque sólo por estar Fernando Torres en el Liverpool quise que ganasen. La fuerza que Fernando Torres ha dejado en mi corazón casi, casi, iguala a los 60 años de ser seguidor del Arsenal. Lo cual dice mucho a favor de Fernando Torres.

P - El próximo Gaudeamus Atleti se va a centrar en cómo ven al Atleti los medios de comunicación. Bernardo Salazar, pese a su estrecha relación con los medios, no se siente periodista, si no comunicador. A lo largo de los últimos años ha colaborado con AS y siempre ha intentado seguir el ideal que le inculcaron de la búsqueda de la excelencia, pero… ¿cree que la prensa deportiva sigue este mismo propósito?
R - Sobre eso no quiero dar mi opinión, pero en muchas ocasiones me siento defraudado.

P - ¿A qué achaca la pérdida de espacio del Atleti en las páginas deportivas de los diarios?
R - Yo creo que esto procede de los primeros años 90 cuando ciertos estudios de mercado revelaron a los empresarios que su target era el Madrid. Y a partir de ese momento, los que habían sido unos diarios deportivos de verdad, se convirtieron en unos órganos noticiosos de los seguidores del Real Madrid. Si para darle de comer a este público madridista se ocupan las primeras 10 ó 14 páginas del diario, el Atleti no aparece hasta la 20. De vez en cuando se encargan de darnos un dulcecito o una promoción de esas de la camiseta o el baloncito y así mantienen una reducida muestra de atléticos en su nómina de lectores. Pero todo eso viene, lamentablemente, de que el Atleti también se ha venido abajo, porque si esa campaña se hubiera pretendido hacer cuando el Atleti era campeón, y le disputaba la Liga al Madrid y se la ganaba, no nos hubiesen podido mandar a la página 22. Se hubieran quedado en la cuarta o en la tercera y hasta alguna vez ser portada.

P -Pasado, presente y ¿cómo ve el futuro del Atleti?
R - Uf… qué difícil, qué difícil. Lo veo incierto. Hablan de una ciudad deportiva de la que no se ha puesto la primera piedra y antes de ponerse esa primera piedra ya se ha vendido una parte de terreno. Se habla de La Peineta para dejar el Calderón sin que todavía se sepa si vamos a ser olímpicos o no, si se va a poder hacer ese campo, si va a ser nuestro o no, en qué condiciones, de qué forma. Al final lo que hay es un proyecto que de vez en cuando y, cuando no hay nada que sacar, se resucita y aparece con alguna modificación, pero no hay ningún compromiso cierto y real ni del Atleti con el Ayuntamiento, ni del Ayuntamiento con el Atleti.Y después… ¿se va a La Peineta?, ¿en qué condiciones?, ¿en alquiler?, ¿como propietarios?...yo todo esto no lo veo nada claro.En el terreno deportivo, además, el Atleti está ahí, luchando por si mete la cabeza en la Champions, que se dice ahora, y lo veo complicado. Los tres primeros puestos son inalcanzables y el cuarto nos lo pueden quitar. Y el año que viene, la UEFA no me dice mucho, la verdad. Prefiero jugarla que no jugarla, pero no veo al Atleti con una verdadera estructura deportiva. Yo imagino que estos señores que se dedican a hacer marca y a firmar convenios y salen 40 veces en fotos con todo tipo de personajes, realmente, para ellos, ésto será muy importante para el desarrollo del Club, pero todo eso, si no eres el primero o el segundo, se va al garete. No hay mejor marca que ser el campeón.

P - Contésteme en pocas palabras ¿Un director técnico para el Atleti?
R - No lo sé, tendría que estudiarlo. Pero sí le puedo decir que los últimos no han dado la talla.

P - ¿Un capitán?
R - El más antiguo, como ha sido toda la vida.

P -¿Un entrenador?
R - Tampoco lo sé. Entre los últimos ha habido sabios y tontos, ignorantes extranjeros y nacionales, con buena fama y desconocidos, y ninguno ha sabido sacar al Atleti del pozo. Luego, si los ciento y pico jugadores que hemos tenido en el Siglo XXI, casi tantos, como en los 50 años anteriores, ni los 8 ó 9 entrenadores que hemos tenido, ni los directores técnicos, han sabido dar con la solución… pues, los únicos que siguen permaneciendo en estos ocho años son los dueños... a lo mejor hay que raspar ahí a ver que pasa.

Con esas palabras nos quedamos, Bernardo, muchas gracias.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Entrevista a Francesco Totti

Leyendo la edición digital de El País, he localizado esta mañana esta entrevista realizada por Diego Torres a Franceso Totti, capitán y símbolo de la Roma. En ella, el delantero romano reflexiona sobre lo que significa haberse criado en un equipo y seguir perteneciendo al mismo, sobre el (negro) futuro de los '10' en el fútbol, de las diferencias entre el Norte y el Sur de Italia, también en el fútbol, de la prensa, de los árbitros ... y de otras muchas cuestiones. Al igual que aquella con su compatriota Gattuso, merece mucho la pena leerla entera.

Reconvertido en punta y goleador, Totti, admirador de pequeño del Madrid de Butragueño y Hugo Sánchez y uno de los últimos 10 genuinos, cree que en el futuro habrá que olvidarse de los Zidane, Maradona o Cruyff, porque los equipos ya no juegan con enganches
Una onda de autodestrucción sacude al fútbol italiano y no sólo se manifiesta en las tribunas. Los tiempos convulsos también se reflejan en el destino arduo que deben soportar ciertos jugadores. Lo mismo que Zola o Baggio, el actual bota de oro, Francesco Totti (Roma, 1976), es una especie de genio amenazado.

Pregunta. Lleva 20 años en el Roma. En el fútbol moderno, el suyo es un caso raro de lealtad.
Respuesta. Siempre me he inclinado por las alternativas sentimentales. Crecí en el sector juvenil del Roma y la primera vez que fui a un estadio fue a la curva del Olímpico. Quedarme fue una elección de corazón, no una decisión profesional.

P. En el fondo, debe de estar lo que ciertos romanos llaman romanitá. ¿Puede explicarlo?
R. La romanitá es eso: ser romano y del Roma. Para un chico criado en la romanitá lo máximo es ser capitán del Roma. Yo lo conseguí, afortunadamente.

P. De haberse marchado, ¿adónde habría ido?
R. Al Madrid. Si me viera en la obligación de elegir, fuera de Roma, no hay otra posibilidad.

P. ¿Por qué?
R. Porque crecí viendo a Butragueño, Chendo, Hugo Sánchez... De pequeño, veía todos los partidos que podía por la tele y siempre miraba al Madrid porque era el que jugaba mejor.

P. El Milan de aquellos años ganó más trofeos.
R. Pero a mí me gustaba el fútbol del Madrid. Elegir a los equipos por los títulos sería demasiado sencillo. Es cierto que el Milan era más poderoso con Van Basten, Gullit y Rijkaard. No estaba mal. Pero, como romanista, no podía admirarlo.

P. El gol que falló ante Corea del Sur en el Mundial de 2002 hizo que cuestionaran su validez para su selección. Dribló a tres surcoreanos, se quedó ante el portero y, en vez de tirar, esperó a que llegara un defensa para regatearlo otra vez. Perdió la pelota y en Italia lo criticaron muchísimo. ¿Qué se propuso? ¿Hacer un monumento al gol?
R. No me propuse nada conscientemente. El instinto me dictó que debía regatear al que me perseguía. Es normal. Habría sido lo más hermoso. No me propuse un gol inolvidable. Lo importante es que la pelota entre. Para buscar el gol, siempre me guío por el instinto.

P. Ese instinto es una especie de sentido artístico. ¿Es una de sus virtudes?
R. Afortunadamente, sí.

P. ¿No choca con el pragmatismo del fútbol italiano?
R. En el campo siento que debo divertir a la gente. Primero, porque tengo la posibilidad de hacerlo. Segundo, porque paga para ver algo más. Debo intentarlo. Es normal.

P. La prédica más extendida dice que vencer es lo esencial.
R. En España se busca el divertimento. Son formas distintas de jugar. En Italia pesan más el esfuerzo y la lucha que la habilidad. Insisto, quiero divertir a la gente y divertirme. Es mi objetivo. Ganar viene después. Cuando se hacen las cosas más bellas suele ser cuando se gana.

P. ¿Se propone quedar en la memoria de la gente?
R. Tal vez mi instinto me hace buscar algo más. Lo hago en cada partido. Escapa a mi control. Es un segundo. Un segundo en el que deseas que la gente te recuerde para siempre.

P. Empezó a jugar en las calles. ¿Le ha dotado el asfalto de algún gesto técnico especial?
R. Hasta los 11 años no jugué sobre hierba. Pero no me influyó. Lo que soy como futbolista lo llevaba dentro. Se lo debo al azar. A la fortuna. Es un don.

P. Ahora vive en la periferia, cerca de Trigoria, donde se entrena. ¿Cuánto hace que no visita el centro de Roma?
R. Casi diez años.

P. ¿Se acuerda del Coliseo?
R. Pasé hace tres o cuatro años con un casco de moto cubriéndome la cabeza. Pero la gente me reconocía igual cuando me veía los ojos.

P. Dicen que Roma le adora más que al Papa.
R. El Papa es el Papa. Mi situación tiene pros y contras. Tener el afecto de la gente me enorgullece porque significa que lo hago bien dentro y fuera del campo. El problema es que he perdido libertad para llevar una vida privada. La gente me ve con otros ojos... Es complicado salir a la calle. El otro día, en un bar, estuve media hora firmando autógrafos.

P. ¿No se arrepiente de haber permanecido en Roma?
R. No me puedo arrepentir de las decisiones que se toman con el corazón. No me ha ido mal. Sé que en otro club habría podido ganar diez trofeos más. Lo que pasa es que, para mí, uno con el Roma equivale a 16 con otro club.

P. ¿No ha pensado que le ha privado del Balón de Oro?
R. La mía fue una decisión infantil. Decidí ser romanista de niño y punto. En una época tuve problemas que me hicieron reflexionar sobre el cambio de idea. Hablé con mi familia, mis amigos, mi gente... Con los amigos romanos que habían emigrado. Me dijeron que fuera les faltó todo. Absolutamente todo.

P. Dicen que su madre, Fiorella, tuvo un papel decisivo en su carrera. ¿Por qué?
R. Me enseñó a comportarme como persona y como futbolista.

P. Cuando le fracturaron una pierna, a dos meses del Mundial de Alemania, el árbitro ni amonestó a su agresor. ¿Le sorprendió que en Italia tuviera tan poca repercusión el que la selección se quedaría sin 10?
R. La mayor parte de los periodistas se alegró de mi lesión. Para ellos, nunca fui decisivo en la selección. Era un excedente. Sobraba. Como la mayoría son del Norte, tienen más poder que los del Sur. Pueden gestionar el ambiente. Son muy listos.

P. ¿Tiene Italia otro mediapunta además de usted?
R. No lo sé. Lo importante para muchos es que Totti no estuviera en Alemania.

P. Ganó el Mundial y, sin embargo, renunció a la selección. ¿Se ha sentido una especie de fuera de la ley en el calcio?
R. No. Hablan los números. Que la gente diga y haga lo que quiera. Contra las palabras dichas y escritas es difícil luchar.

P. ¿Por qué le han dispensado un trato discriminatorio?
R. Soy romano. Soy distinto.

P. Hace dos años empezó a jugar de punta-punta. ¿Por qué?
R. Por casualidad. Nos quedamos sin delanteros por las lesiones y el míster me situó arriba. No hemos cambiado. Llevo 50 goles en dos años.

P. El pasado ganó la Bota de Oro. ¿Cómo batió a un especialista como Van Nistelrooy?
R. Lo más gratificante fue conseguirla en el Roma. Me convertí en su primer jugador en ganarla. Una suerte. Me pasé siete jornadas sin marcar.

P. ¿No le parece triste que uno de los pocos 10 genuinos se desperdicie como goleador?
R. Nunca di importancia al número. Lo hice por el bien del equipo y el mío. Me adapté con naturalidad. Mis compañeros supieron encontrarme.

P. ¿Su héroe de niño?
R. Giannini.

P. Otro mediapunta.
R. Lamentablemente, el fútbol ha cambiado. En el futuro no se verán jugadores así. Hay que olvidarse de los Zidane, Maradona o Cruyff... Del Piero era otro 10, pero ha tenido que readaptarse: lo ponen a la derecha, a la izquierda... No saben cómo utilizarlo porque los equipos ya no juegan con enganches. Se valora más la musculatura que la técnica. Cada día falta más calidad. Sobre todo, en Italia.

P. ¿Son excesivamente permisivos los arbitrajes en Italia?
R. En España, los jugadores creativos tienen más protección. En Italia, no. No lo sufro sólo yo, que tengo el privilegio de jugar para uno de los cuatro grandes. Los que lo pasan peor son los que divierten a la gente y militan en clubes pequeños. Es una pena porque el público no sólo va a ver equipos. Cuando paga una entrada, quiere ver jugadores espectaculares.

P. ¿Los árbitros le habrían cuidado más en la Juve?
R. Seguramente, sí.

P. Es quien más faltas recibe. ¿Se siente desprotegido?
R. Sólo siento que me dan patadas todos los domingos.

P. ¿Le sorprende la libertad de los centrales del calcio para pegar sin ver una tarjeta hasta el minuto 80?
R. Actúan como si su primer objetivo no fuera evitar goles, sino parar a los adversarios.

P. ¿Le condiciona esto mentalmente en el campo?
R. No. Me condiciona físicamente cuando llego a mi casa. A veces tengo los tobillos tan hinchados que me cuesta caminar.

P. ¿Y la federación? ¿Le han ignorado los dirigentes?
R. Mitad y mitad. Con algunos mantengo una buena relación. Otros me han despreciado.

P. ¿Se ve a sí mismo como una especie en extinción?
R. No tan pronto. Me quedan cinco o seis años.

P. ¿Cuál es el jugador que más le gusta?
R. Messi. Menos un 9, puede ser cualquier cosa. Y como extremo es devastador.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Mikel Arteta apunta su futuro: "Acabaré en el Atlético"

Traigo hoy a este blog una entrevista con Mikel Arteta publicada ayer en El Confidencial. El jugador vasco, al que numerosas veces se ha relacionado con el Atlético, manifiesta su deseo e intención de jugar en el Atlético de Madrid. Sorprendente declaración de un futbolista que, más allá de los rumores, nunca ha tenido vinculación alguna con el equipo rojiblanco. Si bien su salida del Everton parece ahora complicada, nuestros dirigentes deberían tomar nota para el futuro porque una de las cosas que necesitamos de verdad son jugadores comprometidos. Y éste lo parece.

El jugador del Everton inglés, Mikel Arteta (San Sebastián, 1982), está de moda. Esta semana ha recibido un premio como mejor jugador del Noroeste de Inglaterra en 2007, quedando por delante en la votación de estrellas mundiales como Rooney, Cristiano Ronaldo o Gerrard. Es uno de los jugadores de referencia en la Premier League, como demuestra su presencia en el once ideal de la liga 2006/2007. Todo el reconocimiento que tiene en las islas parece no llegar con suficiente fuerza a los oídos del aficionado medio español. En Inglaterra no entienden cómo no puede ser un habitual en la selección española, donde ni siquiera ha debutado. Es un caso extraño el que un jugador español triunfe fuera antes que en la Liga. Y toda la atención mediática que despiertan Cesc, Torres y compañía está eclipsando su fulgurante progresión. Mikel, sin embargo, se mantiene cauto y con las ideas muy claras.

En declaraciones exclusivas a El Confidencial, Arteta ha admitido que le gustaría ser profeta en su tierra. Incluso tiene un destino decidido, el Atlético de Madrid: “Algún día acabaré en el Atlético. Es un club que siempre me ha gustado y donde me gustaría jugar”. Aunque renovó contrato este verano cinco temporadas más con el club de Liverpool, el donostiarra sabe que “en el fútbol los proyectos se terminan y empiezan cuando uno menos se lo espera. Además, en mi vida todo ha ido muy rápido siempre. Si alguien me hubiera dicho al comenzar mi carrera que con 25 años ya habría jugado en tres países diferentes, le hubiese tomado por un loco”.

La prensa española tampoco sitúa en el lugar que se merece a Arteta y rara vez suena en las quinielas previas a una convocatoria de la selección. Para el centrocampista del Everton, el enfundarse la ‘roja’ “es la mayor ilusión que tengo. Recuerdo con mucho cariño mi paso por las selecciones inferiores, donde coseché triunfos, como el Europeo sub 16 y la Meridian Cup sub 17, pero también un fracaso que me dolió mucho como fue el no poder clasificar a la sub 21 para las olimpiadas de Atenas. Tenía muchas ganas de ir a unos Juegos Olímpicos”. Sabe que “está complicado” entrar en las listas de Luis porque “el grupo está definido y en el centro del campo van jugadores de altísima calidad. Pero hay que seguir trabajando y estar preparado ya que nunca se sabe cuando puede llegar la oportunidad”. De los fracasos de ésta, señala que “nos falta creérnoslo. Como a algunos clubes. Hay que romper la barrera de cuartos y a partir de ese momento el fútbol español será otro”.

De su etapa en la Real Sociedad tiene "malos recuerdos"

Arteta nota que no tiene la misma presencia en los medios que otros jugadores y lo achaca a que “desde la distancia y al estar en un club que no es grande es normal que mis actuaciones pasen más desapercibidas”. La única posibilidad que tuvo la afición de nuestro país de seguirle de cerca fueron los cinco meses que militó en la Real Sociedad, hasta diciembre de 2004. Vino con “mucha ilusión” y con ganas de agradar en su ciudad, pero “al medio minuto decidí que me quería ir porque vi cosas que no me gustaron nada. Llegué en el peor momento al sitio equivocado. Fue una situación muy difícil que intento recordar lo menos posible. No me gusta hablar de ello”. Todo lo contrario que en el Everton, donde es el líder y el jugador más importante desde su llegada. “Estoy muy a gusto y mi familia también. Desde que he llegado todo ha salido rodado. Es un club ideal para progresar, que funciona bien y tiene las ideas claras”. Ha sido nombrado al final de cada temporada como el jugador más valioso de los ‘blues’ y tiene totalmente asimilado el proyecto y su papel en él. A corto plazo, el objetivo es “tratar de llegar a Navidad entre los siete primeros y salir de la vorágine de partidos que hay en enero (en Inglaterra en vez de haber parón se multiplican las jornadas en esas fechas) colocado en esas posiciones. Eso te garantiza llegar al final de liga peleando por los puestos europeos. Aunque si los cuatro grandes (Arsenal, Manchester United, Liverpool y Chelsea) están a su nivel es muy difícil entrar en Champions”. A nivel personal, a Arteta le hace “especial ilusión hacer un buen papel en la Copa de la UEFA”, donde el Everton lleva seis puntos sobre seis posibles en el grupo A. “Sabemos de la proyección internacional que da Europa a los clubes medianos. El Sevilla es el modelo que persigue el Everton”. Sobre la rivalidad existente entre los dos clubes de Liverpool, Mikel Arteta advierte que “es muy sana. No es violenta y en los derbis se vive un ambiente extraordinario. Por la calle, los aficionados respetan a los jugadores y nunca he tenido ningún altercado con alguien del Liverpool. Era diferente en Glasgow, cuando estuve en el Rangers. Allí, por el tema religioso, la rivalidad era más tensa”. Se siente muy cómodo en la ciudad. Él ha ido sólo a trabajar y es un lugar ideal para centrarse en el fútbol. “Está claro que la vida social es menor que en España porque es todo muy tranquilo. Pero tengo una edad en la que no me importa sacrificar eso, con tal de progresar en lo mío, que es el fútbol”. Valora mucho el respeto que se tiene por el futbolista desde la prensa, con la que “la distancia es mayor que en España. Esto se refleja en la afición, que sólo se interesan por lo futbolístico”.

Suele jugar al Scattergories con Torres y Reina

En sus ratos libres suele quedar con los otros españoles que juegan en el Liverpool como Reina, Torres o Xabi Alonso (con el que jugó de pequeño en San Sebastián): “Sobre todo vamos a casa de Fernando (Torres) y de Reina, que viven uno al lado del otro. Nos reunimos para jugar al Scattergories (juego de mesa) o para hacer una barbacoa. Nos lo pasamos muy bien juntos”. Mikel Arteta está creciendo como futbolista y como persona fuera de nuestras fronteras. Es un chico inteligente, con las cosas claras y con la calidad suficiente como para convertirse en un jugador muy importante para el fútbol español en la madurez deportiva en la que entra. Luís Aragonés le sigue de cerca. Al igual que clubes importantes de la Liga de las Estrellas. La afición española se merece disfrutar cada domingo de este centrocampista de 25 años. Su versatilidad, capacidad de organización y de liderazgo no son muy habituales en los futbolistas nacionales.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Gennaro Gattuso: "Tengo un animal dentro"

Siempre hemos tenido la imagen de que Gattuso es un jugador duro y leñero. De hecho, en una entrevista, declaró que su gran sueño sería jugar al rugby. Y yo siempre pensé que lo había conseguido, sólo que en un equipo de fútbol.

Leer esta entrevista con el italiano, publicada hace unos días en El País, me ha hecho descubrir un personaje completamente distinto al que imaginaba y a un hombre que demuestra tener la cabeza muy bien puesta sobre los hombros, cosa extraña en el futbolista de hoy en día.

El hombre desciende de Gattuso es el título del primer capítulo de su autobiografía [Si naces cuadrado no puedes morir redondo]. Él, Gennaro Gattuso (Corigliano Calabro, 29 años), dice que ha intentado tomarse con ironía una ofensa de unos aficionados. Dice también que ha nacido con los pies cuadrados pero, aún así, no se los cambiaría ni siquiera con Kaká. En Milanello, donde el pasado jueves atendió a EL PAÍS, se confiesa un enamorado de España, pero: "De no ser porqué allí trabajan tan poco ya estaría viviendo y jugando en Madrid".

Pregunta. ¿Cómo es eso de que el hombre desciende de Gattuso?
Respuesta. Hace cuatro años en un partido contra el Lazio apareció una pancarta con el dibujo de un mono que ponía 'Gattuso desciende de los monos'. Al día siguiente en las notas a los jugadores, una periodista utilizó esa frase para hacer una valoración de mi partido. Me peleé con ella, me cabreé, pero luego decidí tomármelo con ironía porque creo que todos descendemos de los monos en el sentido de que tenemos un espíritu animal. Hay quien lo controla más y quien menos. Yo más que el espíritu tengo un animal dentro.


P. Uno que nace con "los pies cuadrados", ¿cómo consigue convertirse en titular indiscutible del Milan?
R. Supongo que gracias a la constancia y las ganas de aprender que siempre me han caracterizado.


P. ¿Ha tenido que trabajar más que los demás?
R. Sí porque hay gente como Kaká que nace fenómeno y gente como yo que me he tenido que construir. El único don con el que nací son las ganas de no rendirme nunca. Pero con el trabajo lo he arreglado, en el fútbol como en la vida siempre se puede aprender.

P. Después de tantos años en el Milan, ¿sigue convencido de que tiene los pies cuadrados?
R. He mejorado pero hay que seguir trabajando. Eso sí, me gustaría marcar más pero nada... y a veces me miro los pies y les digo: 'Malditos, nunca me dais alegrías'. A Ancelotti siempre se lo digo: 'Imagínate si tuviera buenos pies... no sabríamos dónde guardar los trofeos'.

P. ¿Cómo mejora uno que no ha nacido con dotes técnicas?
R. Conozco un solo modo: pasión, pasión y pasión. Uno puede caer en el error de decirse: 'juego en el Milan, gano títulos, con lo cual he llegado...' Eso en el fútbol no vale, siempre tienes que estar mirando a los demás por si te queda algo que aprender.

P. ¿De quién ha aprendido más?
R. De Mauro Tassotti [segundo de Carlo Ancelotti y ex lateral del gran Milan de 90]. Me dedica mucho tiempo. Todos los días después del entrenamiento me quedo con él a trabajar los disparos, los centros y el golpeo del balón.

P. Los puristas del fútbol dicen que Gattuso es un insulto al balón.
R. En Italia hace años que no escucho eso. Sé que puedo gustar o no gustar y lo acepto.

P. ¿Cómo ha conquistado el respeto de sus compañeros y del entrenador?
R. Quizás por mi tozudez. Llevo ocho años aquí y mi vida es casa-Milanello, Milanello-casa. Las victorias no me han cambiado para nada. Son un estímulo para demostrar que no tengo la barriga llena todavía. Cuanto más pasan los años, más ganas tengo de trabajar.

P. ¿No ha tenido nunca la sensación de pasarse, de hacer muchas más cosas de lo que le permitían sus posibilidades?
R. Quizá si. Pero eso es lo más bonito. Vivo mi vida de futbolista como si fuera un sueño. Nunca pensé que llegaría donde he llegado, que ganaría el dinero que gano. Sigo pensando que no me lo merezco.

P. ¿El dinero o todo lo demás?
R. El dinero. Cobramos demasiado, pero sé que así va el mercado. En un mes gano más que mi padre en toda la vida.

P. ¿Qué ha quedado de aquel chaval que jugaba al fútbol en la playa de Schiavonea y ganaba algo de dinero vendiendo pescado?
R. Todo. Lo único que ha cambiado es la cuenta bancaria. Antes vivía de alquiler y ahora tengo un par de casas; antes iba al entrenamiento en vespa y ahora tengo un coche. Mi alma y las ganas de jugar siguen siendo las mismas.

P. Cuando vuelve a su pueblo en Calabria, ¿cómo ve a los chavales de hoy día? ¿Han cambiado mucho?
R. Muchísimo. Antes, con 13 o 14 años, el problema más grande era encontrar novia. Ahora, con esa edad, lo primero que buscan es lo sballo [algo así como desfase]. Cuando yo era pequeño claro que había gente a la que le gustaba eso, pero no tanto como ahora. El divertimiento era jugar a fútbol en la playa durante el día y quedar por la noche para echar otro partidito. Ya no existe eso. En el sur de Italia no hay una sociedad con valores. Yo recuerdo que me bastaba con una mirada de mi padre para darme cuenta de que estaba haciendo algo malo. Ahora no hay respeto.

P. ¿En qué le ha servido crecer jugando al fútbol en la playa?
R. Hace 20 años en mi pueblo ése era el único divertimiento que había. Si en lugar de la playa hubiese habido solo una acera pues allí habríamos jugado. Recuerdo que cuando salían los cromos de Panini me volvía loco. Esos años me dieron la pasión por el fútbol.

P. ¿Y la experiencia en Escocia le sirvió de algo?
R. Muchísimo. No me cansaré nunca de agradecérselo a mi padre. Tenía 17 años y no tuve los cojones para tomar la decisión yo solo. Fue él quien me dio el ánimo y el coraje para coger un avión, abandonar Italia y fichar por el Glasgow Rangers. De haber sido por mí... no me hubiera ido. Abandonarlo todo con 17 años no era una cosa fácil y eso que salí de casa con 13. Me esperaban para firmar un contrato en otro país y no me sentía responsable para tomar una decisión en cinco minutos.

P. ¿A qué iba a renunciar?
R. En realidad no era mucho. En esa época jugaba en el Perugia y lo único que me pagaban eran los gastos. Los del Glasgow me ofrecieron un millón de euros por cuatro años. No hubiese sido correcto rechazar ese contrato sabiendo que mi familia ganaba 800 euros al mes. Me fui para no hacerles un feo a mis padres.

P. ¿Fue difícil ambientarse en Escocia?
R. No, pero ignoraba muchas cosas. En mi cabeza sólo existía la iglesia católica, llego allí y descubro que existen también los protestantes. Recuerdo que un día bajé al vestuario y vi que había un cuadro de una señora. Pregunté como un imbécil qué quién era y claro todos se rieron de mí. Era la reina.

P. Y de su primer día en Milanello, ¿qué recuerdos tiene?
R. Soy milanista de nacimiento y mi primer día con la camiseta del Milan fue en Cerdeña en una pretemporada. El equipo había ganado la liga ese año. Llegué y me encontré con los que habían hecho la historia del club: Maldini, Rossi, Albertini, Costacurta... Me dio mucho palo. Pensé: 'yo qué coño hago aquí'.

P. ¿Y luego?
R. Los primeros años fueron una tragedia. En Milanello había fotos de todo el mundo celebrando títulos. No había ni una solo mía porque los primeros cuatro años no se ganó nada. Pensé: 'A ver si voy a ser el gafe'.

P. ¿Los veteranos le sometieron a algún rito de iniciación?
R. No. Pero recuerdo que el cachondo de Sebastiano Rossi, sin conocerme de nada, me daba golpes de karate. Lo miraba y me decía: 'este tío es imbécil, como sean todos así...' Enseguida me di cuenta de que el secreto de este club era el vestuario.

P. Algo tiene que tener el Milan para ser una referencia en Europa.
R. Es el vestuario, no hay más secretos. Ves a un tío como Maldini, que con 39 años hace todo lo posible para recuperarse y jugar una final de Champions, que trabaja como un loco, que escupe sangre y sudor... Viendo eso sólo un idiota no entendería que es un ejemplo para todos. Lo mismo pasa con Seedorf. Ha ganado cuatro Champions con tres equipos distintos y lo vi llorar emocionado después de la semifinal contra el Manchester. Te das cuenta de que en este club hay valores importantes.

P. ¿Eso es lo que distingue al Milan de los otros clubes?
R. Sí. Este club tiene su ADN, se lo dio Berlusconi. Es un equipo que, por muchas dificultades que tenga, siempre encuentra las motivaciones para llegar lejos en Europa. Tiene códigos que no se pueden saltar.

P. ¿Agarrar a Ancelotti por el cuello cada vez que celebra un gol no es saltárselos?
R. Es mi carácter. Hablo de otra cosa. Recuerdo que al principio, cuando me pasaba de listo con algún árbitro o algún adversario, me convocaron en la sede del club. Me dijeron que me controlara porque estaba vistiendo la camiseta del Milan y no podía montar pollos.

P. ¿Es verdad que tras la derrota en Estambul contra el Liverpool en 2005 pensó dejar el Milan?
R. Sí. Llegué a pensar que era el momento de cambiar de aires. No existían motivos para seguir. Esa noche ya me veía con la Champions en las manos... pero hubo seis minutos de infierno y yo, a diferencia de otros, no conseguía borrar aquello de mi cabeza. Fue el momento más duro de mi carrera, pero el club me hizo cambiar idea.

P. ¿Es una leyenda eso de que antes de la final del Mundial pasó por el baño unas 30 veces?
R. Más de 30. La presión de las horas previas te machaca físicamente. La gente se cree que es la bomba, pero de bonito no tiene nada. Es jodido.

P. ¿Y eso de que lee a Dostoievski en voz alta antes de jugar?
R. Es un pequeño rito para quitarme la presión. Leo en voz alta porque así pierdo el hilo y pienso en otra cosa. Siempre me dejan algún periódico o el calendario de la Liga en el vestuario, y un día me encontré un libro de Dostoievski.

ELEONORA GIOVIO - ELPAIS